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miércoles, 1 de mayo de 2019

RAÍCES HEBREAS (Parte 3)

    ¿Qué hacemos con estos gentiles que han creído? Esta fue la gran pregunta en el Siglo I. Conforme al sermón de Pedro registrado en Hechos 3, los creyentes confiaban en un pronto regreso del Mesías "...arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado". Si el pueblo elegido se hubiera arrepentido, el Mesías hubiera regresado inmediatamente, pero no fue así ya que en su gran mayoría no reconocieron a Yeshúa, aunque varios miles sí que creyeron.




    Los apóstoles y primeros discípulos, como judíos, seguían reuniéndose en sinagogas y asistiendo al templo, donde daban testimonio a sus conciudadanos de que Yeshúa era el Mesías que tanto tiempo habían esperado.

    Sin embargo, el Maestro había ordenado que le fueran testigos, no solo en Judea, sino hasta lo último de la tierra, y tras el hostigamiento por parte de las autoridades religiosas judías, que produjo la muerte de Esteban, muchos discípulos fueron esparcidos. 



     Allá donde iban, seguían dando testimonio de la fe que ardía en sus corazones. Pero hay que aclarar que seguían reuniéndose en sinagogas, donde eran reconocidos como "nazarenos". Es decir, Yeshúa no fundó una nueva religión, no cambió las sinagogas por unos nuevos edificios llamados iglesias, por supuesto no cambió el día de reposo o de reunión, El vivió como judío observante toda su vida. Y los primeros miles de creyentes, como judíos que eran, siguieron viviendo conforme a las costumbres de su pueblo, pero con el gozo de haber reconocido y creído en el Mesías. En este sentido, no había "cristianos" propiamente dichos, en los primeros años que siguieron a la muerte y resurrección del Salvador.

    Por eso cuando Pablo asolaba a los creyentes, no iba a edificios llamados iglesias, iba a las sinagogas buscando a estos nazarenos que tanta aversión habían causado a los principales sacerdotes (Hechos 9:1-2).

    Y, entonces ¿cómo comenzaron a convertirse los gentiles? Pues, hay que decir que en el Siglo I, ya había numerosas comunidades israelitas en la diáspora. Por todas partes del imperio romano se encontraban sinagogas, a las que se acercaban muchos no judíos , atraídos por esta religión contraria a las imágenes y a los numerosos dioses de las demás, que causaba además, un comportamiento ético y moral más elevado entre sus feligreses. 

     De estos gentiles que se acercaban a las sinagogas, algunos se convertían al judaísmo, eran los llamados prosélitos. Sin embargo, el requisito de la circuncisión echaba para atrás a la mayoría (de los varones, pues a las mujeres se les exigían unos requisitos mucho más llevaderos) los cuales asistían como "oyentes" se puede decir, disfrutaban de la lectura de la Torah, los Salmos y los Profetas, y seguían algunas observancias, pero no daban el paso para formar parte como miembros de pleno derecho de la congregación, eran los llamados "temerosos de Dios" -Cornelio era uno de ellos -Hechos cap. 10-.

     Estos fueron los primeros creyentes gentiles que se fueron convirtiendo al Mesías, cuando escucharon hablar a estos nazarenos en las sinagogas. Y, especialmente, cuando Pablo, una vez convertido y encomendado por el Creador a proclamar el evangelio a los no judíos, empezó a explicarles que no era necesario que se circuncidaran para pasar a formar parte del Israel de Dios, empezaron a creer por cientos y más tarde por miles. 

      Podemos ver un ejemplo de esto en Hechos 13:16: "...Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo. Varones israelitas, y LOS QUE TEMÉIS A DIOS, oíd..." Pablo y Bernabé, al igual que hacía Yeshúa, acudían cada sabath a la sinagoga y allí empezaban a predicar, tanto a los judíos como a estos gentiles que eran llamados temerosos de Dios.

     El hecho de que tantos de estos gentiles se convirtieran, provocó gran sorpresa entre los discípulos, produciéndose un conflicto, pues muchos de los fariseos que habían creído, proclamaban que era necesario que estos creyentes gentiles fueran circuncidados y aleccionados con el fin de que guardasen toda la ley de Moisés, para que pudieran ser salvos (Hechos 15:1). Esto era un gran disparate, pues ¿donde quedaban entonces los méritos del Mesías?

      Hay que aclarar que en los años en que los discípulos eran solo judíos, no había este problema, pues todos seguían la Torah, pero bajo las enseñanzas y en la libertad de Yeshúa, quien proclamó que "mi yugo es fácil y ligera mi carga".

      Pero claro, los fariseos que se habían convertido traían "la mochila" de haber estado "bajo la ley", esta expresión que usa muchas veces en sus escritos el apóstol Pablo, hace referencia a ese agobiante sistema religioso legalista que incluía los preceptos de la ley oral, que ya mencionamos en la entrada anterior.

     Y es a este sistema al que Pedro se refiere cuando dice en Hechos 15:10 y 11 "...Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos."

    Fue esta polémica entre los que querían judaizar a los gentiles, por un lado, y Pablo y Bernabé por otro, la que dio lugar al concilio de Jerusalén, que viene registrado en Hechos cap. 15.

     Vemos aquí un ejemplo de lo que debe de ser una asamblea, con un funcionamiento "democrático", en el que los apóstoles, los ancianos, los fariseos que habían creído y Pablo y Bernabé, expusieron sus razones y motivos.

     Entonces Jacobo, quien era el que presidía y regulaba la reunión, proclamó la conclusión del debate que tuvieron: (Hechos 15:19-21)

"....Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo."

    Jacobo lo que hizo, fue aplicar las normas, que ya venían establecidas en Levítico sobre los extranjeros que moraban en Israel, a los nuevos creyentes entre los gentiles. 

     A partir de aquí, encontramos en Hechos dos "denominaciones" por decirlo así, las únicas bíblicamente defendibles: la de los judíos que creían en Yeshúa, que seguían en las costumbres y los preceptos que el Eterno había ordenado a su pueblo, y la de los gentiles que estaban exentos de ellas, salvo estas normas básicas, que invitaban a apartarse de todo lo que tuviera que ver con la idolatría, la inmoralidad sexual y a comer animales con su sangre. Pero ambos grupos tenían el fundamento en la salvación por la gracia y en los méritos del Mesías.

      ¿Significa esto que ya los gentiles no debían obedecer otros preceptos, como honrar a los padres, no robar, no mentir...? ¡claro que no!, por eso dice que cada sabath la Torah era predicada. Ya, poco a poco, los creyentes gentiles irían conociendo de todos esos preceptos maravillosos.

       Esta era la solución perfecta, siendo la asamblea de Jerusalén la que guiaba, por decirlo así, a las congregaciones gentiles. Lo que ocurrió es que,  después del concilio, primeramente, siguieron existiendo grupos que buscaban judaizar a los gentiles, y después, con el paso del tiempo, fueron los gentiles los que quisieron borrar toda influencia o raíz hebrea de sus congregaciones, lo que, poco a poco, dio lugar al tremendo sincretismo con el paganismo que entró de lleno en las iglesias. 

      Y, aunque la reforma se sacudió bastante de ese sincretismo, aún quedan en las iglesias evangélicas muchas tradiciones y doctrinas que no se ajustan fielmente a la verdad del relato bíblico, de las cuales fui consciente una vez que me introduje en las raíces hebreas de mi fe. De esto, básicamente, tratan las entradas de este humilde blog.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Y SI EL PINTOR CONOCIÓ A PABLO?



                   
Mi padre, es autor de varios libros, en los que se da a conocer la historia de la obra evangélica en varias localidades andaluzas. Para ello, investigó los orígenes del cristianismo en Andalucia,  y conoció que en la población sevillana de Osuna, en una de sus cuevas rupestres, a finales del siglo XIX, el arqueólogo Demetrio de los Ríos descubrió unas pinturas con referencias paleocristianas, haciendo un dibujo de ellas.
       Estas pinturas se tenían por desaparecidas durante más de cien años, desconociéndose su ubicación. Pero “por casualidad” (porque el Señor así lo quiso), fueron redescubiertas en julio de 2005, mientras mi padre recopilaba información para su libro “Osuna insólita. Un acercamiento a su realidad espiritual”, del cual he obtenido el siguiente relato respecto a las circunstancias concurrentes en el valioso hallazgo:


“…PINTURAS MURALES EN LA NECRÓPOLIS DE OSUNA

                                                             (Arqueólogo Demetrio de los Ríos)


      En algunas de las  cuevas formadas por galerías y cámaras abovedadas (cubícula) de la Necrópolis tardo-romana, situada a ambos márgenes de la Cañada Real de Marchena a Estepa, llama la atención la decoración con pinturas murales descubiertas en julio de 1876 por Demetrio de los Ríos (arquitecto excavador de Itálica) durante una visita en compañía de Antonio Ariza. Las pinturas se fecharon en el siglo III d.C.
     Demetrio de los Ríos describe la cueva antes mencionada de la siguiente manera:



                                         (Representación de los dibujos de la cueva)

En casi todos los paramentos de esta cueva, y lo mismo en sus bóvedas más o menos rebajadas, se descubren vestigios de las pinturas que las decoraban. Se ven pavones de gran tamaño y otras aves menores y pintorescos pájaros, coloridos de rojo, amarillo, tinta neutra y otros matices.
En los costados laterales de la capilla, sobre una franja roja, hay pintados tres tableros separados entre sí por otras dos franjas más estrechas del mismo color, y guarnecidos alrededor de listones amarillos, de tinta neutra y blancos...  y por último, el centro figura un cielo de hermoso azul, salpicado de estrellas y cruces blancas, que entre sí alternan con variedad…

       Unos años más tarde, cuando a principios del siglo XX visitaron Osuna  y su Necrópolis los arqueólogos Arthur Engel y Pierre Paris,  comentaron que ya había desaparecido todo rastro de ellas.

    A pesar de ello, dada la importancia del hecho, a comienzos de esta investigación, en el año 2005, se solicitó al profesor de pintura Miguel Ángel Oyarbide, licenciado en Artes y autor del libro Huellas del Cristianismo en el arte,  su opinión acerca de las pinturas. Hacia el final de su informe expresa lo siguiente:

… La colocación de los dos pavos reales, flanqueando ambos lados del arco,  es muy similar a la que aparece en el cubículo de los Santos (s. IV) en la catacumba de San Calixto en Roma.   Además, en la capilla griega de la catacumba de Priscila en Roma (una de las más antiguas ya que data del año 95), aparece un programa decorativo que recuerda en gran manera a la catacumba de Osuna… Tampoco deja lugar a dudas el empleo de los colores rojo y verde… la base cromática de todo el arte catecumenal paleocristiano.
…En resumen, creo que estamos ante uno de los vestigios más importantes del arte paleocristiano en España, que no es muy abundante y se limita a ciertos edificios, sarcófagos y algún mosaico.
                                             (cubículo de los cinco santos)

     A fin de poder localizar la cueva mencionada o, al menos, con los medios técnicos existentes en la actualidad, poder detectar algún vestigio de las pinturas, se contactó con Francisco Ledesma, el Bibliotecario de Osuna y con el arqueólogo José Ildefonso Ruiz Cecilia quienes, generosamente, facilitaron datos y documentación al respecto. Dado el tiempo transcurrido, se estimaba que la localización de la cueva presentaba grandes dificultades pudiendo, incluso, encontrarse colmatada por la mano del hombre.

 Por otro lado se contactó con Robert Winter (ver este enlace http://protestantedigital.com/cultura/28022/Robert_Winter_maestro_internacional_de_arteterapia_una_vida_en_mision_humanitaria),  Psicoterapeuta  por medio del Arte, que a la sazón, se hallaba impartiendo un curso de Arteterapia en el Centro Evangélico de Enseñanza Al-Andalus en la localidad de Santiponce. El  profesor cristiano, catedrático en Historia del Arte en la Universidad de Lenoir, Carolina del Norte (U.S.A) que, como arqueólogo, ha recorrido numerosos lugares y es experto en el tema paleocristiano, se interesó  grandemente en el asunto  y visitó Osuna el  27 de junio de  2005.
     
      Una vez en la zona de la necrópolis, guiado por su instinto, por un sexto sentido, en realidad guiado por el Señor, encontró prontamente la cueva que había sido explorada por Demetrio de los Ríos, pudiendo, descubrir, con gozo, que aún permanecían vestigios o rastros suficientes de las pinturas que durante más de cien años habían permanecido ocultas o veladas.

   El equipo descubridor de tan importante hallazgo levantó el acta correspondiente en el Ayuntamiento ursaonense.


  
     En Septiembre del mismo año, se recibe un e-mail enviado desde Estados Unidos por el profesor Robert Winter en el que, entre otras cosas comunica:

…Los análisis de los pigmentos de las pinturas de Osuna confirman mi afirmación de que se trata de pinturas de finales del siglo I o bien muy temprano el siglo II d.C. ¡Estoy muy contento con el hallazgo y la confirmación!

      Posteriormente, después de una nueva visita a la villa ducal en Noviembre, envió el siguiente análisis interpretativo sobre las Pinturas Paleo-Cristianas de Osuna:

                                                    Iconografía:

Pavo Real: … Desde antiguo existe como representación de inmortalidad ya que se creía que la carne del pavo real no decae (no sufre corrupción) proyectándose por lo tanto a la inmortalidad de la vida eterna. Prevalece durante toda la iconografía pictórica cristiana a través de los siglos, principalmente durante el Renacimiento…

Ave blanca (Fénix): Simboliza el renacimiento (nueva vida). Es también mencionado por Clemente, Ovidio, Plinio, Tácito y Herodoto…

Estrella de ocho puntas: … en la tradición judía este símbolo representa los ciclos del año en relación a las fiestas agropecuarias del pueblo hebreo. ¡Ya desde entonces expresa también renacimiento y regeneración! Desde el 164 antes de Cristo el pueblo hebreo celebra la fiesta de los ocho días con un candelabro (Menorah) de ocho velas. Aún en la presentación y en la circuncisión se espera hasta el octavo día siguiendo la tradición significativa de renacimiento y regeneración (Antiguo y Nuevo Testamento).

Cruz equilátera: La conocemos también como “cruz quadrata” de origen muy antiguo (Cananeo o Fenicio). Bacchiocchi nos informa que la cruz quadrata usada por pueblos semitas es un símbolo derivado del alfabeto Milesio pero con anterior origen en el idioma púnico (Fenicio). Como símbolo semita (Hebreo) marca la intersección de dos palabras:
  Aleph: que quiere decir “guía o conductor”
 Beth: que significa “casa” o “habitación”…


Los símbolos iconográficos nos señalan la tradición abstracta (“no te harás imagen”) basada en la ley mosaica junto a la renovada fe Cristiana con el símbolo iconográfico de esperanza y vida eterna. Estos símbolos también denotan una representación previa a la iconografía post-Helénica/Bizantina en donde otros elementos comienzan a tener mayor influencia aún hasta el día de hoy en la iconografía eclesiástica especialmente después de Constantino.

Conclusión

      Sin duda alguna estas pinturas fueron ejecutadas por un “Judío convertido al Señor Jesucristo (Cristianismo) a fines del siglo primero de la era cristiana.
¡No me cabe la menor duda que estas pinturas representan “el primer vestigio de presencia cristiana en territorio español!

Sinceramente.

Dr. Robert Winter.  Historiador del arte y Arqueólogo, Re-descubridor de las pinturas rupestres de las cuevas de Osuna en Julio de 2005.”




      Así pues, quién sabe si este judío mesiánico, autor de las pinturas, conoció al apóstol Pablo o al menos a personas que sí trataron con él durante su visita a España. Sea como fuere, me ha parecido interesante dar a conocer este impactante y desconocido testimonio en piedra, que habla de la esperanza en la vida eterna que tenemos todos los que hemos creído en el Mesías, esperanza que ya habitaba en este hermano nuestro del siglo I. 

domingo, 26 de octubre de 2014

EL ORIGEN DE LAS DESVIACIONES. PARTE II



     Tenemos la misma fe que la iglesia primera, la de Jerusalén, y eso es lo importante, que el conocimiento de la gracia de Dios para con nosotros a través de su Hijo, nos ha llegado, convencido, y en la obra salvadora de Yeshúa, encontramos redención para nuestros pecados.
                                                         

     Pero, en cuanto a las formas, nos diferenciamos bastante de ella, pues, los primeros discípulos no celebraban eventos o celebraciones como la navidad, por ejemplo, ni ninguna festividad pagana, ellos guardaban sukot, shavuot, pascua... las fiestas bíblicas. Circuncidaban a sus hijos, guardaban el sábado, e incluso -por raro que parezca- hacían votos y ofrecían sacrificios -no por los pecados, sino de una forma ceremonial- en el templo a la terminación de estos (Hechos 21). Y esto fue una práctica de la asamblea en Jerusalén, hasta la destrucción de ésta y el templo en el año 70.

                                                        


     Sesenta años después, el emperador romano Adriano, como amante que era de la cultura griega, intentó de una vez por todas, acabar con la religión y cultura de los judíos, a los que consideraba alejados de la filosofía y costumbres griegas. En este tiempo, se produjo la segunda - y última- gran rebelión judía contra los romanos. Rebelión encabezada por Bar Kojbá que fue declarado mesías por el rabí Akiva, quien presidía el sanedrín.

     Tras unos años de victoria judía, al final la rebelión fue aplastada, en el año 135 d.C., 580.000 judíos fueron masacrados. Los que sobrevivieron fueron esparcidos por los cuatro confines del mundo conocido y la tierra de Israel fue nombrada con el nombre de "Palestina" en honor a los ancestrales enemigos de Israel, los filisteos. Jerusalén fue reconstruida con el nombre de Aelia Capitolina, y en el sitio donde una vez fue levantado el Templo, se estableció un centro de adoración pagana.

     El sabat, las fiestas bíblicas, fueron prohibidas, así como la circuncisión y el estudio de la Torah, y los judíos eran proscritos por todos los lugares. Es en este contexto, cuando la separación de la asamblea gentil, que ya había comenzado tímidamente con Ignacio y otros, como comentamos, comienza a hacerse más visible, pues los cristianos gentiles quieren diferenciarse de manera clara del judaísmo. Así, encontramos dos autores, que tienen escritos magníficos y fueron grandes predicadores, llevando las buenas noticias a muchos, pero que en este asunto, empezaron a despreciar la herencia hebrea. Puesto que ya no existía Israel, ahora, el Israel de Dios era sólo la iglesia, pensaban.

      Además se empezó a acusar a los judíos de deicidas, olvidando que, si bien Israel sufrió terribles consecuencias por no reconocer el tiempo de su visitación, cuando crucificaron al Señor por medio de los romanos, la muerte del Mesías no fue "un accidente" o "un asesinato evitable", puesto que Él fue quien se entregó a sí mismo no sólo por su pueblo, sino por toda la humanidad. Fue por nuestros pecados que El murió (1 Corintios 15).

                                                   

     Uno de estos escritores fue Melitón de Sardis, quien murió alrededor del 180 d. C. De él se conoce el primer canon "cristiano" apareciendo ya la distinción entre "Antiguo" y "Nuevo" Testamento, siendo el caso que ni Yeshua ni los apóstoles nunca habrían llamado "antigua" a las Escrituras Hebreas. Os paso algunos fragmentos de sus escritos:
    

 "Es decir, el pueblo (judío) tenía un valor antes de que se estableciera la Iglesia,

y la ley era maravillosa antes de que resplandeciera la luz del Evangelio.
Pero cuando surgió la Iglesia y se presentó el Evangelio,
se hizo vano lo que era figura, y su fuerza pasó a la realidad;
la ley llegó a su cumplimiento, y traspasó su fuerza al Evangelio.
El pueblo (de Israel) perdió su razón de ser, así que se estableció la Iglesia,
la figura fue abolida, así que apareció el Señor. Lo que antes era valioso, ha quedado ahora sin valor,
pues se ha manifestado lo que realmente era valioso por naturaleza."



" ¿Por qué, Israel, has cometido esta nueva iniquidad?

Has deshonrado al que te había honrado,
has despreciado al que te había estimado,
has negado al que te había confesado,
has rechazado al que te había llamado.
has matado al que te había dado la vida.
¿Qué has hecho, Israel?..."



"Oh Israel criminal, ¿por qué has cometido esta inaudita injusticia,

arrojando a tu Señor a sufrimientos sin nombre,
al que es tu amo,
al que te modeló,
al que te creó,
al que te honró,
al que te llamó Israel?"




     Efectivamente, los líderes del pueblo elegido provocaron todo eso, e Israel pagó las consecuencias de su rebeldía. Pero nosotros no somos mejores, todos somos transgresores de la Ley de Dios, y por todos tuvo que morir el Mesías. Todos fuimos "los criminales". Por otro lado, al conferir un valor simbólico al llamado Antiguo Testamento, se empezó a no prestar atención al hecho de que Dios seguiría tratando con Israel, no tomándose en consideración las profecías que anunciaban la futura restauración de ésta.



     A la vez que sucedía este principio de teología del reemplazo, la filosofía griega comenzaba a influir en las doctrinas cristianas. Justino mártir, quien fue contemporáneo del emperador Adriano, y de su sucesor Antonino Pío, fue uno de los primeros que intentó fusionar características de ambas creencias, quería aprovechar lo que él consideraba honorable, de los grandes filósofos, historiadores y poetas antiguos, llegando a decir en uno de sus escritos que todo cuanto de bueno fue dicho por ellos, les pertenecía a los cristianos.

     Justino fue un gran defensor de la fe cristiana, y al haberse dedicado desde joven a la filosofía, montó una especie de escuela filosófico-religiosa en Roma, donde presentaba al cristianismo integrado en un plan universal de salvación, del que antes habían formado parte el judaísmo, por un lado, y los grandes filósofos, por otro, siendo el cristianismo la culminación de ese plan.

     Justino, en sus escrtios, da detalladas descripciones de como eran las reuniones de las asambleas gentiles, bien entrado el siglo II:

      " Celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y también porque es el día en que Jesucristo, Nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos; pues hay que saber que le entregaron en el día anterior al de Saturno [sábado], y en el siguiente—que es el día del sol—, apareciéndose a sus Apóstoles y discípulos, nos enseñó esta misma doctrina que exponemos a vuestro examen."



     En este texto, por ejemplo, ya observamos como no se habla de los días según el calendario bíblico (primer día de la semana, sabat... recordemos que Adriano intentó borrar la cultura judía), sino que se utiliza el pagano: "día del sol", "saturno" y también se desprende del texto un desconocimiento de los sabats, que se sucedieron en la última semana del Señor, tema que tratamos en otra entrada.

      Para Justino, la observancia del sábado fue un precepto mosaico transitorio, impuesto a los judíos "para marcarlos para el castigo que tanto merecen por sus infidelidades". Estos hombres sentaron las bases para la sustitución del día de reposo, del sábado por el domingo, utilizando varios argumentos, como este último que hemos mencionado, pero sin fundamento bíblico alguno. Más adelante la iglesia romana se otorgaría a sí misma el poder para cambiar el cuarto mandamiento.





    En el siguiente párrafo, encontramos un ejemplo del sincretismo entre filosofía y cristianismo, propugnado por Justino, utilizando para ello el concepto de "Logos", muy estudiado en la época:



     " Nosotros hemos aprendido que Cristo es el primogénito de Dios, el cual, como ya hemos indicado, es el Logos, del cual todo el género humano ha participado. Y así, todos los que han vivido conforme al Logos son cristianos, aun cuando fueran tenidos como ateos, como sucedió con Sócrates, Heráclito y otros semejantes entre los griegos, y entre los bárbaros con Abraham, Azarias, Misael, Elías y otros muchos... De esta suerte, los que en épocas anteriores vivieron sin razón, fueron malvados y enemigos de Cristo, y asesinaron a los que vivían según la razón. Por el contrario, los que han vivido y siguen vi- viendo según la razón son cristianos, viviendo sin miedo y en paz."



     En mi opinión, fue el abandono de las raíces hebreas, lo que facilitó el progresivo sincretismo -caldo de cultivo para las desviaciones del mensaje bíblico-, ya no sólo con la filosofía, sino con las distintas creencias religiosas del imperio. En estos artículos hemos mencionado el principio de las desviaciones, es un tema mucho más amplio, pues fueron muchos los padres de la iglesia que fueron agrandando esta brecha entre las raíces hebreas de nuestra fe y las nuevas doctrinas "cristianas". Estas fueron progresivamente aumentando, dando lugar al tremendo desvarío que habita en la iglesia católica.

     Salvo en estos aspectos, la doctrina general de los "padres de la iglesia" era bastante cercana a los evangelios, no existía el papado, ni las indulgencias, ni idolatría...y no quiero minimizar el tremendo esfuerzo que hicieron para predicar las buenas nuevas, muchas veces a costa de sus propias vidas. Pienso que la reforma, se sacudió bastante paganismo de encima, heredado de la iglesia romana, y procuró un regreso, a esta época temprana de la iglesia gentil que hemos analizado. 

    Y es ahora, cuando de nuevo existe el estado de Israel -lo que ha supuesto un duro golpe para la teología del reemplazo-, en el tiempo de la restauración de todas las cosas, que muchos intentamos mirar más allá, al tiempo del segundo capítulo de la Biblia, al tiempo del calendario bíblico, al de las raíces hebreas de nuestra fe.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL ORIGEN DE LAS DESVIACIONES. PARTE I



         No lo puedo evitar, me gusta analizar el por qué de las cosas, me gusta preguntarme por qué creo lo que creo, así a lo largo de estos años me han venido a la mente diferentes cuestiones, relativas a mi fe, que he ido tratando en diferentes entradas, como: ¿Cuando surgió la teología dominante en las iglesias evangélicas? ¿quién estableció las tradiciones que hoy guardamos? ¿por qué llamamos Antiguo Testamento a las Escrituras hebreas? ¿quién estableció el cambio del sábado al domingo? ¿quién modificó la sencilla organización de la iglesia primitiva? ¿a qué es debido que un gran grupo de iglesias no reconozcan al nuevo estado de Israel denominándose antisionistas? ¿existe el antisemitismo dentro del cristianismo? Si eres tradicional, si te inquieta que te cambien los esquemas, si para ti es un problema, te sugiero que no sigas leyendo, pues vamos a investigar el origen de muchas de las desviaciones que perduran, todavía hoy, en muchas iglesias cristianas.


     Y tras estudiar, he obtenido respuestas a estas preguntas: Sí, desde muy temprano en la historia del cristianismo, ha ido creciendo un antisemitismo dentro de las congregaciones cristianas. Se ha considerado, que las bendiciones prometidas a Israel han pasado a la iglesia, mientras que la primera ha quedado sumida en las maldiciones, consecuencia de su desobediencia. Por lo tanto, se ha estimado que la Escritura antes de Cristo, es algo "Antiguo", que puede servirnos de guía en muchos asuntos, siempre a modo de ejemplo, pero que ahora es el Nuevo Testamento, el que únicamente tiene las instrucciones claras para relacionarnos con Dios. Se ha despojado al Mesías de su identidad judía y se lo ha representado como un Cristo gentil, creador de una nueva religión opuesta al judaísmo y por lo tanto, se han desechado las fiestas bíblicas, y aún más grave, se ha cambiado el cuarto mandamiento relativo al sabath, y se han instituido fiestas y costumbres, que en su origen eran paganas, pero que han sido adaptadas, para ser aceptadas por la moral cristiana.

     Y todo lo anterior, empezó muy pronto, a finales del siglo I y principios del II, apenas 50 años después de las cartas de Pablo, una vez que Jerusalén ya había sido destruida y la iglesia judeocristiana fue dispersada. Es lo que se conoce con el nombre de "TEOLOGÍA DEL REEMPLAZO", una de las más graves herejías, en mi opinión, que ha sufrido y sufre la sana doctrina bíblica. Tal es así, que distintos perseguidores, inquisidores y nazis, han hecho referencia a ella, para justificar el asesinato de miles de judíos a lo largo de la historia.

     Como he mencionado en otras entradas, en un principio, los apóstoles y los primeros miles de discípulos, siguieron viviendo su judaísmo, en la nueva fe del Mesías, Yeshúa. Pues, aunque muchos definen "cristianismo", como una religión fundada en el siglo I por Jesús de Nazaret, la realidad es que Él  fue un judío observante durante toda su vida.

     De esta manera, los doce y los primeros creyentes, asistían los sábados a los servicios de la sinagoga, -por supuesto consideraban al sabath como el día de reposo (Hechos 15:21)- donde daban testimonio de su fe. También seguían adorando a su Dios en el templo (Hechos 2:46), además de lo cual se reunían, el primer día de la semana y cada vez que tenían ocasión. Eran de gran testimonio entre su pueblo y miles aceptaron la nueva fe (Hechos 2:47).



      Ellos esperaban un regreso inminente del Mesías, y se sorprendieron cuando rápidamente, muchos gentiles, temerosos de Dios, al escuchar a los discípulos en las sinagogas, y ver el fuego que desprendían sus corazones aceptaban y creían en el Nazareno.

     En el siglo I, muchos gentiles se habían acercado al judaísmo, pues había judíos en la dispersión, en muchos lugares, y su ética, moral y normas de conducta llamaban la atención de bastantes personas. Algunos que se convertían al judaísmo, eran llamados "prosélitos", tal es el caso, por ejemplo de Nicolás de Antioquía que fue uno de los siete diáconos elegidos en Hechos cap. 6. Para formar parte de pleno derecho del pueblo judío, eran circuncidados y debían presentar un sacrificio en el templo.

      La mayoría, no aceptaba el tema de la circuncisión y entonces se limitaba a asistir a la sinagoga y a participar de alguna de las fiestas y costumbres judías, estos eran llamados "temerosos de Dios". En las Escrituras vemos varios ejemplos de ellos: el centurión que rogó al Señor por su siervo, en Lucas 7, quien era muy apreciado por su amor a la comunidad y que no se consideró digno de que el Maestro pasara bajo su techo, por lo que recibió el reconocimiento de Éste. Y Cornelio, en Hechos 10, que se convirtió con toda su casa.


      Estos "temerosos de Dios", que asistían regularmente a las sinagogas, se llenaron de gozo al escuchar las buenas noticias del evangelio, pues, hasta el momento, permanecían "en segunda fila", como hemos comentado, practicaban alguna costumbre judía, pero no eran circuncidados ni seguían todas las tradiciones hebreas. Ahora estaban contentos, pues el Mesías había roto esta separación que ellos percibían. Ante esta situación apareció un conflicto, puesto que algunos judíos creyentes, querían imponer las prácticas del judaísmo a los nuevos creyentes gentiles.

         Y es que, hasta entonces, los que creían en el Mesías, los nazarenos,  estaban encuadrados dentro del judaísmo, como si se trataran de un grupo más, como lo eran los fariseos o los saduceos. Así Saulo de Tarso, por ejemplo, no perseguía a "cristianos", propiamente dichos, pues el iba a las sinagogas con cartas de los sacerdotes, en busca de estos judíos cuya nueva doctrina no era del agrado de la élite religiosa. Y así llegaba hasta Damasco y otras ciudades, castigando a los nazarenos que encontraba en las sinagogas. Y después, habiendo él ya creído, también recibió castigos propios de la ley "judía", como los cuarenta azotes menos uno, que se menciona en Hechos.

      Lo que ocurrió fue que, tras la persecución que siguió a la muerte de Esteban, los creyentes en el Mesías que tuvieron que huir, llegaban a las sinagogas de las ciudades compartiendo el evangelio y muchos de los temerosos de Dios que escuchaban aceptaron al Mesías, ellos fueron el puente natural entre la predicación primaria a los judíos y la posterior a los gentiles, de los que Pablo fue hecho apóstol.

      Cuando ocurrió el conflicto mencionado arriba, en el que algunos judíos creyentes quisieron imponer la circuncisión y otras prácticas a los creyentes gentiles, tuvo lugar el concilio de Jerusalén, relatado en Hechos capítulo 15. Ahí se estableció que no se debía de molestar a los creyentes gentiles con preceptos que sólo incumbían a los judíos, sino, solamente se les recomendó unas normas de conducta, que básicamente, eran la que venían reflejadas en levítico para los extranjeros residentes entre el pueblo de Israel.

      Así pues, era la iglesia en Jerusalén, la que guiaba a las asambleas gentiles, lo cual concuerda con lo dicho por el apóstol Pablo en Romanos 11 en el ejemplo del injerto (asamblea gentil) en el olivo (Israel).


    Pero, esta situación ideal, cambió después de la dispersión de la asamblea judeo-cristiana. Tras las revueltas, los judíos estaban mal vistos en todo el imperio y, poco a poco, las asambleas gentiles fueron separándose de la herencia hebrea que habían recibido.

     Este proceso de separación se ve claramente en los escritos de los llamados "padres de la iglesia". Así, la didaché, que se cree fue escrita en Siria alrededor del año 70 de nuestra era, muestra a una congregación aún bajo la influencia de la liturgia judía, pero que ya intenta no coincidir en los días de ayuno con los judíos. En cuanto a la organización, mantenían la establecida en el Nuevo Testamento, pues se menciona a "ancianos" y diáconos en plural, y se da instrucciones para reconocer a los falsos profetas.

     Después, Clemente de Roma allá por el año 95, escribe una carta a la iglesia de Corinto, exhortando a los hermanos, para que no tuvieran celos ni disensiones entre ellos. Algunos creen que Clemente podría ser de ascendencia judía, por el amplio conocimiento del llamado Antiguo Testamento, que usa en dicha carta, y que este fue un primer intento de dar cierta preeminencia a la iglesia de Roma. En cuanto a la organización de la asamblea en Corinto, aún se habla de obispos en plural.



     Fue en el 110 d.C. cuando Ignacio de Antioquía, instituyó (al menos es el primero que lo recomienda) lo que es llamado el obispado monárquico. Ya encontramos un sólo obispo, que es apoyado por una nueva categoría intermedia "los presbíteros", y por los diáconos. El obispo, según la teología de Ignacio debía dar la autorización para todas las actuaciones de la asamblea, y sin él no se podían celebrar bautismos o celebrar la Santa Cena, es interesante observar como comportamientos así han llegado hasta nuestros días, en los que es el pastor quien elige quien puede presidir, bautizar o autorizar cualquier actividad en la iglesia. Ignacio fue el primero en rechazar que los cristianos tuvieran que guardar o reconocer al sabat, como el día de reposo, no pudiendo para ello utilizar ningún apoyo bíblico, sino solo señalando que era mejor celebrar el día de la resurrección. (Recomiendo este enlace, para  más información: https://www.youtube.com/watch?v=SqKIfbSVDnA

Continúa parte II

sábado, 21 de septiembre de 2013

El judaísmo de Pablo



     Una cosa que he observado al estudiar las raíces hebreas de mi fe, es el prejuicio de muchos hermanos, al escuchar de diferentes asuntos relacionados con el judaísmo. ¡¡Cuidado con no judaizarse!! me dicen, a lo que yo les respondo: Efectivamente, hay preceptos que sólo les incumben a ellos, pero ¿no es también peligroso mantener costumbres heredadas del paganismo, en nuestras iglesias?

     Estos prejuicios impiden acercarse a los textos desde una perspectiva hebrea, lo que en algunos casos dificulta nuestra comprensión. Esto es muy evidente, por ejemplo, cuando Pablo habla acerca de la "La Ley". Hay veces que se refiere a la ley oral, por ejemplo en 1 Corintios 14:34 el apóstol dice que la mujer no hable en la congregación... "como también la ley lo dice". No hay ningún mandato en la Torah que prohíba a la mujer hablar en la congregación, es una referencia a la torah oral. Otras veces Pablo habla de la "Ley del pecado", otra de las ley civil y otras, efectivamente de "La Ley de Dios" a la que él procuraba servir en su mente (Romanos 7:25). Es al legalismo, al inútil esfuerzo de intentar ser justificado por las obras, y a las cargas impuestas e inventadas de la ley oral, a lo que Pablo al igual que su Maestro atacaba, no a la Ley santa y a los mandamientos buenos del Eterno. (Romanos 7:12)

      

     Y es que, según dicen nuestros hermanos mesiánicos, cualquier judío que se acerque sin prejuicios al Nuevo Testamento, entenderá que es precisamente, eso, un libro judío. Nuestro Señor, los apóstoles y los primeros cristianos fueron judíos.

    Yeshúa observó desde su niñez las leyes de su pueblo, llevaba los vestidos reglamentarios, asistía a los servicios de la sinagoga cada sábado y se refería a la Ley como la expresión de la voluntad de Dios, tanto para sí mismo como para los demás.

    En su época, el judaísmo había desarrollado tantas normas en aplicación de la Ley que hacían de ella una carga muy pesada, imposible de llevar para el pueblo. El vino para explicar el verdadero sentido de la Ley, para magnificarla y ampliarla como dijo el profeta Isaías 42:21 "El Señor se complació por amor de su justicia en magnificar la Ley y engrandecerla.". Así en el sermon del monte, desarrolló los mandamientos con ejemplos como este:-Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón-. El explicó que el cumplir la Ley es más una actitud del corazón que una simple realización de ritos externos.

      Entendiendo esto, es que podemos comprender la aparente contradicción que vemos en Pablo, el gran defensor de la gracia, que condenaba firmemente que se quisiera obligar a los gentiles a circuncidarse y que sin embargo, participaba activamente en las fiestas (Hechos 20:16) y costumbres de su pueblo.

    ¿Por qué Pablo actuaba así? pues porque en el Nuevo Testamento encontramos dos "denominaciones", las únicas bíblicamente defendibles, según mi opinión. Los creyentes judíos, que participaban en los pactos establecidos para su pueblo en la Torah, y los creyentes gentiles que estaban exentos de ellos.

     Aún hoy día si un gentil se acerca a una sinagoga, el rabino le dirá que no necesita convertirse al judaísmo para acercarse al Creador, le dirá que basta con que siga las "siete leyes de Noé", que son unas normas básicas de comportamiento.

     En el siglo primero, estas leyes eran cuatro, las que los hermanos judíos del concilio de Jerusalén, impusieron a los hermanos gentiles, y que son básicamente, los preceptos que venían establecidos en la Torah, para los extranjeros que residían con el pueblo de Israel (Levítico 17-18).

     Es incierto que Pablo quisiera abolir la Torah, o que fuera en contra de las tradiciones y fiestas de su pueblo. Tal es así que hacía votos de nazareo, como vemos en Hechos 18:18:

     "Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto".

     El cortarse el pelo marcaba el final del voto de nazareo. Como viene recogido en Números cap. 6, el objetivo de este voto era dedicarse de una forma especial al Eterno. El nazareo se abstenía de vino y todo derivado de la vid, no pasaba navaja por su cabeza y tenía prohibido acercarse a persona muerta. Al final de su voto, tras cortarse el pelo, debía ofrecer una ofrenda al Creador, que viene regulada en los vers. 14 y 15 de dicho capítulo.


      Al igual que Pablo los primeros cristianos, que eran judíos, cumplían con sus obligaciones en el Templo, como se puede observar en el cap. 21 de Hechos vers. 18-26:

     "Y al día siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Jacobo, y todos los ancianos estaban presentes. Y después de saludarlos, comenzó a referirles una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles mediante su ministerio.

    Y ellos cuando lo oyeron glorificaban a Dios y le dijeron: Hermano, ya ves cuántos miles hay entre los judíos que han creído, y todos son celosos de la ley;   y se les ha contado que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las tradiciones.

     Entonces ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá pues oirán que has venido. Por tanto, haz esto que te decimos: Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto; tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, acatando la Ley. 

     Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación.Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose junto con ellos, fue al Templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos."
     
      Entonces, ¿cuál era la diferencia entre los judíos que creían en Yeshua y los que nó?, pues que mientras los primeros seguían los preceptos con gratitud, como una consecuencia de la fe y la justificación que habían recibido mediante el sacrificio perfecto de Cristo, los segundos pretendían justificarse ante el Eterno intentando cumplir toda la Ley, lo cual es imposible para cualquier ser humano. Por eso cuando Yeshua pronunció la famosa frase " el que esté libre de pecado tire la primera piedra", todos, empezando por los más mayores desistieron de apedrear a la mujer, acusados por su conciencia.

     Pablo estimaba profundamente a su pueblo, como vemos en estos versículos de Romanos 3:1,2 y 31

      "¿Cuál es entonces, la ventaja del judío? ¿O cuál el beneficio de la circuncisión? Grande, en todo sentido. En primer lugar a ellos les han sido confiados los oráculos de Dios...¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley." 

     Jesús no vino a anular la Torah, Él vino a cumplir lo que en ella y en los profetas se decía acerca de Él y a desarrollar el Nuevo Pacto del que habló el profeta Jeremías. Los mandamientos de Dios inundan todo el Nuevo Testamento, pues como dice Apocalipsis 14:12 "Aquí está la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".

     Efectivamente, hay grupos que sin ser judíos mandan a sus hijos a circuncidarse, consideran una obligación aprender hebreo, guardan las costumbres judías e incluso se visten como ellos. Estas personas no han entendido lo que hemos comentado en los párrafos de arriba, que hay pactos que únicamente les atañen a ellos. Pero, si tenemos de antemano un prejuicio de todo lo que suene a hebreo, nos perderemos muchísimos y preciosos conocimientos, como los que se desprenden del estudio de las Fiestas, ausente en nuestras iglesias.


     Por otro lado, ¿por qué juzgamos a un hermano que quiera celebrar, por ejemplo, la fiesta de los tabernáculos, que además es la fecha en la que nació el Mesías y nos parece bien, en cambio, celebrar la navidad el 25 de diciembre, día en el que se adoraba a las falsas deidades en la antigüedad? que el Señor nos de la sabiduría y el equilibrio necesarios, para juzgar correctamente todos estos asuntos.

lunes, 15 de julio de 2013

El Amén.

    
 
  
      Se trata de una de las palabras más universales, "AMÉN". Se ha transliterado del hebreo al griego, y después al español, inglés, francés... en nuestras iglesias la usamos constantemente, y es por ello que sentí curiosidad por saber de dónde viene este vocablo y qué significa. Y como al estudiarlo me he sentido edificado, lo comparto para que también otros lo sean.

     Su raíz, la misma que la de la palabra "amán" tiene un significado relacionado con los conceptos, creer, fieles,verdadero.

     En las Escrituras no es una de las palabras que más se usen. En el Tanaj (lo que conocemos como el Antiguo Testamento, aunque en otra ocasión veremos que quizás no sea muy apropiado llamarlo "Antiguo" pues en él se describen acontecimientos totalmente actuales), aparece en momentos de gran solemnidad en los que el pueblo elegido se comprometía con el Creador o reconocía su grandeza, y lo alababa. Lo mismo puede decirse del Nuevo Testamento donde también es usada en declaraciones solemnes. Y es que, como veremos, no debe pronunciarse esta palabra alegremente, sin saber lo que se está diciendo.

     Cuando se usa al principio de la frase, se puede traducir por "en verdad", o "de cierto". Nuestro Señor la utilizó en este sentido en estos versículos:

     Mateo 5:18 "Porque de cierto (amén) os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido".

     Juan 3:3 "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto (amén, amén) te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios."
 
      Lucas 23:43 "De cierto (amén) te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso."

     Cuando se usa al final de la frase, puede traducirse por "así sea", aunque hay autores que enseñan que si es el Señor el que habla, se debe traducir "así es y será", yo estoy de acuerdo con esa apreciación.

     Ejemplos de "así sea":

     En momentos en que se anunciaba un castigo para una actitud concreta, como vemos en Deuteronomio cap. 27, de donde tomamos como ejemplo el vers. 15 "Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a YHVH, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén (así sea)". O cuando Nehemías reprendió a los usureros entre el pueblo (Neh. 5:13) "...Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! (así sea) y alabaron a YHVH. Y el pueblo hizo conforme a esto."

     En momentos de regocijo, como cuando David trasladó el Arca a Jerusalén. 1ª Crónicas 16:36
"...Bendito sea YHVH Dios de Israel, de eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a YHVH".

     En momentos de quebrantamiento de corazón y gratitud al Eterno, como cuando Esdras leyó el libro de la ley desde el amanecer hasta el mediodía, tras el exilio babilónico, en presencia de hombres, mujeres y de todo aquel que pudiese entender. (Neh. 8:6) "...Bendijo entonces Esdras a YHVH, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a YHVH inclinados a tierra".

    Ejemplos de "así es y será".

     Tras la gran comisión (Mateo 28:18-20): "...Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (así es y será)".
 
     Al final de la oración modelo (Mateo 6:13) "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén (así es y será)".
 
     Según se desprende de 1ª Corintios 14:16, los creyentes de la iglesia primitiva, tomaron el ejemplo de lo antes expuesto y rubricaban con el Amén, las oraciones y acciones de gracias que se recitaban en medio de la congregación, y así ha llegado hasta nosotros: "Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho."
 
     Pero, hay algo más, y algo importante. Aparte de que estos fueran los significados de la palabra en cuestión, en hebreo, "Amén" es también un acróstico, es decir cada letra es, además, la inicial de otra palabra, como pasa por ejemplo con la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
 
 



     El hebreo se lee de derecha a izquierda, la primera letra es Alef-A- y se traduce por El/Dios, la segunda es Mem-M- y es la inicial de Melek (Rey) y la tercera es Nun-N-, la inicial de Ne´eman (digno de confianza, confiable).

     Así pues cada vez que decimos, "Amén" estamos proclamando que El es el Rey Confiable.

     Sabiendo esto es que podemos entender mejor a lo que se refieren estos textos (los paréntesis son míos no figuran en las Escrituras):

     Apoc. 3:14 "...Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el AMÉN (El Rey Confiable), el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto".

     2ª Corintios 1:20 "...porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él AMÉN (puesto que es el Rey Confiable), por medio de nosotros, para la gloria de Dios".
 
    2ª Timoteo 2:13 "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo." (Ya que Él es el Rey Fiel Digno de confianza).
 
     Como resúmen de todo lo anterior, podemos decir, que al pronunciar "Amén", es como si estuvieramos estampando nuestro nombre en una lista o un contrato, en el que nos comprometemos a hacer, apoyar o dar nuestra conformidad a lo allí expuesto. Y además, estamos dando gloria al Rey Confiable. Por lo tanto, creo que no es correcto el abuso que se da en ciertos medios evangélicos de esta palabra, no quiero decir que esto se haga a propósito, sino por desconocimiento. Pienso que debemos de pensarnos muy bien cuándo decimos el Amén, y no decirlo vanamente o sin fundamento, teniendo en mente lo que dijo nuestro Señor en Mateo 12:36 "Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio."
 
     Y para terminar creo que es apropiado reproducir los dos últimos versículos de las Escrituras, teniendo presente todo lo expuesto.
 
22:20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
22:21 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. 
 
 
 
 
 


viernes, 21 de diciembre de 2012

Tradiciones evangélicas V. El gobierno de la iglesia.




     La mayoría de las iglesias evangélicas, están presididas por un sólo pastor, que es ayudado por un consejo, formado por "diáconos" y "ancianos". Podríamos decir, que poseen una organización más o menos piramidal, en la base estarían los creyentes "normales", quiero decir, los que no tienen ningún cargo, por encima de ellos los diáconos, más centrados en los asuntos materiales de mantenimiento, obra social, etc...  A continuación los ancianos colaborando en la enseñanza y en la dirección espiritual con el pastor, quien tendría la última palabra y la máxima autoridad en el gobierno de la iglesia.

     Dependiendo de lo autoritario o dialogante que sea éste último, o de la "pastor-dependencia" que tenga el consejo, éste tendrá más o menos poder de decisión, en los asuntos a tratar.

     Hay pastores que, sabiamente, gustan de tomar las decisiones en unanimidad con el consejo y hay otros a los que podíamos llamar tipo "Juan palomo" (yo me lo guiso y yo me lo como), que utilizan a los miembros del consejo como meros subordinados que le ayudan en su "visión" particular de cómo debe funcionar "su" iglesia.

     También he oído acerca de pastores que  hacen de todo en la iglesia, no por un especial ánimo de control total, sino por la pasividad de la congregación. En este punto, y antes de continuar, quiero expresar mi reconocimiento y admiración por tantos pastores que a lo largo de los siglos han predicado con denuedo el evangelio y han servido a Dios y a los demás con amor. Hombres de valor que dieron, y dan, lo mejor de sí, por amor al Señor. Sobre todo, creo que merecen un reconocimiento especial aquellos pastores que ejercen su ministerio en países donde el evangelio está perseguido, me parecen auténticos "guerreros" de la fe. También quiero decirle a mis amigos pastores, que este comentario no es una crítica a su labor, sino una reflexión acerca de cómo era la organización de la iglesia primitiva, y cómo pienso, personalmente, que deberíamos organizarnos, para acercarnos más al modelo bíblico.

     Porque, como sabéis, este blog trata de reconocer los tiempos proféticos de restauración que vivimos, y en este asunto del gobierno de la iglesia, también es preciso echar la vista atrás, al principio, para ver como fue establecida la organización de las primeras asambleas. De esa vista, podemos sacar las siguientes conclusiones:

1.-Las palabras anciano, obispo (supervisor) y pastor definen al mismo cargo.  Hechos 20: 17 y 28, Tito 1:5-9, 1ª Pedro 5:1-4

2.- Se establecían ancianos en plural en cada congregación, no encontramos ninguna congregación que estuviera dirigida por un solo pastor. Por lo tanto, el sistema uni-pastoral no está recogido en las Escrituras. Hechos 11:29-30, 14:23, 15:4,22,23, Santiago 5:14, Filipenses 1:1, 1 Timoteo 4:14

3.- Tan sólo encontramos dos categorías, en cuanto al gobierno de las asambleas en el Nuevo Testamento; diáconos y ancianos, por lo que bíblicamente no se justifica que cuando se eligen los consejos en la iglesia, hayamos creado tres (diacono-anciano-pastor). Igualmente, los diáconos no deberían asumir funciones que les corresponden a los ancianos, quiero decir, en algunas congregaciones, los diáconos tratan asuntos de consejería o problemas de índole personal, que en teoría quedan fuera de su ministerio, más centrado en asuntos materiales, por decirlo así. 

4.- Se animaba, a todos los miembros de la congregación, a participar activamente en la enseñanza y edificación de los demás. 1ª Corintios 14:26. Por lo que los cultos eran abiertos y participativos, aunque también se encuentran textos que muestran que Pablo exhortaba y daba sermones. Pero mi impresión particular es que hemos cambiado lo normal por lo especial, es decir, los cultos del Nuevo Testamento serían similares a los pocos cultos de libre compartir que hoy se dan en las iglesias, y los especiales de un sermón largo entonces, son los que ahora realizamos habitualmente.

     Entonces, ¿de donde viene la costumbre de elegir a un pastor?, pues al igual que en otros asuntos tenemos que decir, que la reforma no rompió totalmente con la organización de la iglesia apóstata, sí condenó por supuesto el papado y el falso sacerdocio, pero de alguna forma sustituyó la figura del sacerdote católico por la de pastor. Y es que las desviaciones en este asunto comenzaron mucho atrás, tras la desaparición de los apóstoles, y la dispersión de la iglesia judeocristiana, cuando poco a poco se fue complicando la sencilla organización de la iglesia primitiva.

     ¿Qué consecuencias puede tener para una congregación, el estar gobernada por un sólo pastor? Hay iglesias con un solo pastor que funcionan bastante bien y otras presididas por un consejo de ancianos que no lo van tanto, y al contrario, porque si no nos sometemos unos a otros, da igual el modelo que tengamos, la cosa no irá bien, y las Escrituras nos muestran la importancia de reconocer a los que nos presiden. 

    Ahora bien, hay que matizar que el texto "someteos a vuestros pastores...", en el original tiene el sentido de "dejaos persuadir", "sed dóciles". El responsable bíblico es más parecido a un guía que a un jefe o que a lo que el mundo entiende por un líder. Un guía te muestra el camino, no es tu capitán.

   Así pues, en mi opinión personal, las iglesias presididas en última instancia, por un solo responsable, pueden  tener los siguientes problemas:

    -En primer lugar, se crea una jerarquía en la iglesia.  El pastor pasa a ser una especie de presidente de una corporación, donde, por ejemplo, su voto decide las decisiones en caso de empate en las cuestiones que se traten en el consejo o la asamblea.

     Esta jerarquía no casa muy bien con las palabras del Maestro, quien dice claramente, que quien quiera ser el primero que sea el servidor, que todos somos hermanos y Uno es nuestro Maestro, que no llamemos a nadie "padre" espiritual. Incluso atendiendo a la etimología de la palabra "nicolaita", el enseñorearse de los laicos es algo que el Señor aborrece y es algo que se da de vez en cuando, con pastores excesivamente autoritarios.

     - Al estar monopolizada la enseñanza en un 80 % o más por una sola persona, los demás miembros, pueden delegar en ella su propia responsabilidad de escudriñar por sí mismos las Escrituras, dejando su sustento espiritual en manos de un "profesional". Esto provoca que los miembros de la congregación mantengan un conocimiento básico y superficial de las Escrituras durante muchos años.

     - Por otro lado, el pastor puede llegar a pensar, fácil e involuntariamente, que su palabra tiene, si no más valor, más "peso" que la de los demás hermanos. Es más, incluso se puede caer en tratar a los miembros de la congregación como niños espirituales que tienen que ser llevados de la mano pase el tiempo que pase.

     - El pastor puede cargarse, incluso, con más responsabilidades de las que debiera,con el desgaste psicológico que esto le conlleva, pues en su afán de ayudar y de ser el líder espiritual, puede sentirse frustrado cuando "sus ovejas" no le piden consejo, en asuntos que más bien se encuadran dentro del ámbito privado. Quiero decir que, aunque por supuesto, es buenísimo pedir consejo a alguien instruido firmemente en las Escrituras, el pastor no es "un confesor" y los miembros no tienen la obligación de consultárselo todo.

      - Personalmente pienso que se abusa del término "mi pastor", al referirse al responsable de la congregación, expresiones tipo "hoy no está nuestro pastor", cuando éste está de viaje, o enfermo. Creo, que al igual que no debemos llamar Padre a nadie en la tierra, y de la misma forma que Uno es Nuestro Maestro, debemos tener cuidado al usar la expresión "Mi Pastor" (esto es solo una opinión personal).

     - Iglesias con muchos años en el Señor, cuyos miembros ya deberían tener la suficiente madurez, no se plantean ni siquiera el hecho de poder organizarse de forma autónoma y reclaman la presencia de algún pastor o misionero, un profesional que les guíe. Delegan su propia responsabilidad de discipular y ser discipulados tal como el Señor mandó, bien por seguir con la tradición o, en otros casos, para vivir una vida religiosa más "tranquila", empleando para ello la mayor parte de las ofrendas, lo que hace que no se puedan apoyar otros ministerios o ayudas sociales. E, incluso, es común el hecho de llamar a un pastor "ordenado" para repartir la santa cena, lo cual es algo totalmente inventado.


     ¿Entonces, cómo deberían organizarse las iglesias, para acercarse un poco más al modelo bíblico?

    En mi opinión particular, las iglesias deberían estar gobernadas por un equipo, compuesto por dos o tres ancianos como mínimo y varios diáconos, lo cual no quita que alguno de esos ancianos cobre un sueldo -si la iglesia tiene capacidad para ello y no sé descuidan los otros motivos por los que se recogen las ofrendas- por dedicar más tiempo a la enseñanza, visitación, etc.. pero siempre en igualdad con los demás ancianos, es decir que el hecho de cobrar no signifique un reconocimiento superior respecto a los que no lo hagan.

   Este grupo debería convocar asambleas periódicamente, bien con el conjunto de los miembros de la iglesia, bien con los padres o representantes de las familias u otra fórmula, que posibilitara conocer la opinión del resto de los hermanos, antes de tomar decisiones importantes, que no se encuadraran en asuntos de índole privada y se fomentaría la participación activa de los miembros de la congregación en la investigación y enseñanza de las Escrituras. Y, en relación a los temas tratados en entradas anteriores, en cuanto a las ofrendas, aparte de  no imponer el diezmo, se establecería como prioridad en ellas, la ayuda a los necesitados y la propagación del evangelio.  Creo sinceramente que esto que digo se asemeja más al modelo bíblico, donde los hermanos maduros guían a los más nuevos, hasta que estos a su vez tienen la madurez suficiente para guiar a otros.