miércoles, 1 de mayo de 2019

RAÍCES HEBREAS (Parte 3)

    ¿Qué hacemos con estos gentiles que han creído? Esta fue la gran pregunta en el Siglo I. Conforme al sermón de Pedro registrado en Hechos 3, los creyentes confiaban en un pronto regreso del Mesías "...arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado". Si el pueblo elegido se hubiera arrepentido, el Mesías hubiera regresado inmediatamente, pero no fue así ya que en su gran mayoría no reconocieron a Yeshúa, aunque varios miles sí que creyeron.




    Los apóstoles y primeros discípulos, como judíos, seguían reuniéndose en sinagogas y asistiendo al templo, donde daban testimonio a sus conciudadanos de que Yeshúa era el Mesías que tanto tiempo habían esperado.

    Sin embargo, el Maestro había ordenado que le fueran testigos, no solo en Judea, sino hasta lo último de la tierra, y tras el hostigamiento por parte de las autoridades religiosas judías, que produjo la muerte de Esteban, muchos discípulos fueron esparcidos. 



     Allá donde iban, seguían dando testimonio de la fe que ardía en sus corazones. Pero hay que aclarar que seguían reuniéndose en sinagogas, donde eran reconocidos como "nazarenos". Es decir, Yeshúa no fundó una nueva religión, no cambió las sinagogas por unos nuevos edificios llamados iglesias, por supuesto no cambió el día de reposo o de reunión, El vivió como judío observante toda su vida. Y los primeros miles de creyentes, como judíos que eran, siguieron viviendo conforme a las costumbres de su pueblo, pero con el gozo de haber reconocido y creído en el Mesías. En este sentido, no había "cristianos" propiamente dichos, en los primeros años que siguieron a la muerte y resurrección del Salvador.

    Por eso cuando Pablo asolaba a los creyentes, no iba a edificios llamados iglesias, iba a las sinagogas buscando a estos nazarenos que tanta aversión habían causado a los principales sacerdotes (Hechos 9:1-2).

    Y, entonces ¿cómo comenzaron a convertirse los gentiles? Pues, hay que decir que en el Siglo I, ya había numerosas comunidades israelitas en la diáspora. Por todas partes del imperio romano se encontraban sinagogas, a las que se acercaban muchos no judíos , atraídos por esta religión contraria a las imágenes y a los numerosos dioses de las demás, que causaba además, un comportamiento ético y moral más elevado entre sus feligreses. 

     De estos gentiles que se acercaban a las sinagogas, algunos se convertían al judaísmo, eran los llamados prosélitos. Sin embargo, el requisito de la circuncisión echaba para atrás a la mayoría (de los varones, pues a las mujeres se les exigían unos requisitos mucho más llevaderos) los cuales asistían como "oyentes" se puede decir, disfrutaban de la lectura de la Torah, los Salmos y los Profetas, y seguían algunas observancias, pero no daban el paso para formar parte como miembros de pleno derecho de la congregación, eran los llamados "temerosos de Dios" -Cornelio era uno de ellos -Hechos cap. 10-.

     Estos fueron los primeros creyentes gentiles que se fueron convirtiendo al Mesías, cuando escucharon hablar a estos nazarenos en las sinagogas. Y, especialmente, cuando Pablo, una vez convertido y encomendado por el Creador a proclamar el evangelio a los no judíos, empezó a explicarles que no era necesario que se circuncidaran para pasar a formar parte del Israel de Dios, empezaron a creer por cientos y más tarde por miles. 

      Podemos ver un ejemplo de esto en Hechos 13:16: "...Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo. Varones israelitas, y LOS QUE TEMÉIS A DIOS, oíd..." Pablo y Bernabé, al igual que hacía Yeshúa, acudían cada sabath a la sinagoga y allí empezaban a predicar, tanto a los judíos como a estos gentiles que eran llamados temerosos de Dios.

     El hecho de que tantos de estos gentiles se convirtieran, provocó gran sorpresa entre los discípulos, produciéndose un conflicto, pues muchos de los fariseos que habían creído, proclamaban que era necesario que estos creyentes gentiles fueran circuncidados y aleccionados con el fin de que guardasen toda la ley de Moisés, para que pudieran ser salvos (Hechos 15:1). Esto era un gran disparate, pues ¿donde quedaban entonces los méritos del Mesías?

      Hay que aclarar que en los años en que los discípulos eran solo judíos, no había este problema, pues todos seguían la Torah, pero bajo las enseñanzas y en la libertad de Yeshúa, quien proclamó que "mi yugo es fácil y ligera mi carga".

      Pero claro, los fariseos que se habían convertido traían "la mochila" de haber estado "bajo la ley", esta expresión que usa muchas veces en sus escritos el apóstol Pablo, hace referencia a ese agobiante sistema religioso legalista que incluía los preceptos de la ley oral, que ya mencionamos en la entrada anterior.

     Y es a este sistema al que Pedro se refiere cuando dice en Hechos 15:10 y 11 "...Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos."

    Fue esta polémica entre los que querían judaizar a los gentiles, por un lado, y Pablo y Bernabé por otro, la que dio lugar al concilio de Jerusalén, que viene registrado en Hechos cap. 15.

     Vemos aquí un ejemplo de lo que debe de ser una asamblea, con un funcionamiento "democrático", en el que los apóstoles, los ancianos, los fariseos que habían creído y Pablo y Bernabé, expusieron sus razones y motivos.

     Entonces Jacobo, quien era el que presidía y regulaba la reunión, proclamó la conclusión del debate que tuvieron: (Hechos 15:19-21)

"....Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo."

    Jacobo lo que hizo, fue aplicar las normas, que ya venían establecidas en Levítico sobre los extranjeros que moraban en Israel, a los nuevos creyentes entre los gentiles. 

     A partir de aquí, encontramos en Hechos dos "denominaciones" por decirlo así, las únicas bíblicamente defendibles: la de los judíos que creían en Yeshúa, que seguían en las costumbres y los preceptos que el Eterno había ordenado a su pueblo, y la de los gentiles que estaban exentos de ellas, salvo estas normas básicas, que invitaban a apartarse de todo lo que tuviera que ver con la idolatría, la inmoralidad sexual y a comer animales con su sangre. Pero ambos grupos tenían el fundamento en la salvación por la gracia y en los méritos del Mesías.

      ¿Significa esto que ya los gentiles no debían obedecer otros preceptos, como honrar a los padres, no robar, no mentir...? ¡claro que no!, por eso dice que cada sabath la Torah era predicada. Ya, poco a poco, los creyentes gentiles irían conociendo de todos esos preceptos maravillosos.

       Esta era la solución perfecta, siendo la asamblea de Jerusalén la que guiaba, por decirlo así, a las congregaciones gentiles. Lo que ocurrió es que,  después del concilio, primeramente, siguieron existiendo grupos que buscaban judaizar a los gentiles, y después, con el paso del tiempo, fueron los gentiles los que quisieron borrar toda influencia o raíz hebrea de sus congregaciones, lo que, poco a poco, dio lugar al tremendo sincretismo con el paganismo que entró de lleno en las iglesias. 

      Y, aunque la reforma se sacudió bastante de ese sincretismo, aún quedan en las iglesias evangélicas muchas tradiciones y doctrinas que no se ajustan fielmente a la verdad del relato bíblico, de las cuales fui consciente una vez que me introduje en las raíces hebreas de mi fe. De esto, básicamente, tratan las entradas de este humilde blog.

viernes, 1 de marzo de 2019

RAÍCES HEBREAS (Parte 2)



LEY vs GRACIA?






     Amazing Grace, es una de mis canciones favoritas, refleja como pocas ese favor inmerecido que el Creador nos ofrece de una manera sublime. Unos de mis textos bíblicos preferidos es el que narra como, en el momento más oscuro, el ladrón crucificado al lado del Maestro, le dice: "Acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino", a lo que Yeshúa responde "de cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso". ¿Hay algún ejemplo más fuerte de la gracia, de la misericordia que ese hombre recibió en el último momento de su vida? No es mi objetivo en este artículo quitarle ni un ápice de valor a esa gracia divina. Pero sí quiero explicaros los distintos matices que podemos encontrar al acercarnos a este tema, desde una perspectiva occidental bajo influencia griega o desde una visión hebrea.


     Muchos cristianos piensan algo parecido a lo siguiente: Antes de que viniera Jesús, Dios había impuesto una serie de normas difíciles de cumplir, un legalismo que imponía un fuerte yugo sobre los lomos de los hombres, porque el Creador es perfecto y santo y exigía un comportamieno digno por medio de ciertas leyes y ceremonias. Pero, gracias a la obra de Jesús en la cruz, ahora ya no estamos bajo ese yugo, sino que tenemos libertad en Yeshúa. Así pues, la Ley y la Gracia, se puede decir, que bajo este punto de vista cristiano, se encontrarían enfrentadas.



    Sin embargo, bajo una perspectiva hebrea, la Torah (enseñanza, instrucción) del Eterno y su gracia no se enfrentan, sino que van unidas. El Creador no cambia (Malaquías 3;6), y ha mostrado su gracia desde el principio, de hecho la primera vez que aparece esa palabra en las Escrituras es en Génesis cap. 6:

     "Y dijo YHVH  <<Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, lo mismo que a las bestias, los reptiles y las aves del cielo. ¡Me pesa haberlos hecho!>>

       Pero Noé halló GRACIA a los ojos del Señor.

       Noé era un hombre justo. En sus acciones fue perfecto, pues siempre anduvo con Dios..."

       Como vemos en el texto,  aquel que halló Gracia andaba conforme a la voluntad del Eterno, lo mismo podemos hablar de Daniel, Job, Abraham... la Gracia y la obediencia a los mandatos de Elohim iban unidas.

     Ya en el Tanaj (Antiguo Testamento), se manifiesta la incapacidad del hombre de agradar a Dios por sí mismo, por sus propias fuerzas, y es que hay una verdad terrible en las Escrituras -como le escuché decir al predicador Paul Washer, esa verdad terrible es que Dios es bueno y Santo y nosotros no lo somos, porque como dice Isaías 64:6

"Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras obras justas son como trapos de inmundicia. Todos nosotros nos hemos marchitado como hojas, y nuestras iniquidades nos han llevado como el viento."

    Por eso es válida esta definición de Gracia, como el favor inmerecido del Creador hacia los hombres, de hecho, siempre ha sido así. Los hombres que se han salvado, desde siempre, lo han sido por la gracia del Eterno. Pero desde el punto de vista hebreo hay otra definición que complementa a la enunciada y es, "la gracia es el empoderamiento que el Eterno da a los hombres para que puedan andar en sus mandamientos." (Se la escuché al conferenciante mesiánico Michael Rood y me encantó).

     Pero entonces, ¿qué pasa con los escritos del apóstol Pablo, que parecen indicar que la Ley fue abolida? ¿hay contradicción con lo que dijo Yeshúa "no penséis que he venido a abrogar la Ley..."? A quién creemos a Yeshúa o a Pablo, ¿o será que ambos decían lo mismo?

    Tras años de estudio, he podido comprobar que los textos que parecen sugerir un menosprecio a la Torah, como algo antiguo, esclavizante o, incluso de maldición -lo cual es un auténtico disparate- para algunos, son producto de malas traducciones o de malas interpretaciones por parte de la teología occidental, debido a diversos factores:

     Para empezar, traducir la palabra "Torah", que ya hemos visto que significa enseñanza o instrucción, por la palabra Ley, que ya denota sanciones, legalismo, tribunales... implica para el lector un primer rechazo al oirla. Después, desde finales del Siglo I, se fue introduciendo antisemitismo en la iglesia primitiva, favorecido por el desprecio del imperio romano hacia todo lo que tuviera que ver con la cultura judía, tras las revueltas y guerras judeo-romanas. En este vídeo explico algo de esto https://www.youtube.com/watch?v=SqKIfbSVDnA&t=406s
   
     Además de lo anterior, el desconocimiento de la cultura judía y de la llamada torah oral, hace que se confunda cuando Pablo ataca a esta última, como si lo hiciera contra la Torah bíblica. Y, por último se puede observar como Pablo ataca la observancia legalista de la Torah, al igual que hacía Yeshúa, en el sentido de que es preciso conocer el espíritu con el que la Torah, fue dada antes que la literalidad de la letra, en situaciones en que la justicia, la misericordia, la fidelidad y el amor al prójimo, se sitúan por delante de otros preceptos en determinadas circunstancias.

     Seguidamente, paso a exponer algunos ejemplos de todo esto que he dicho:

    Se suele traducir Juan 1:17 de la siguiente forma: " pues la ley por medio de Moisés fue dada, PERO la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.", sin embargo, ese "pero" no viene en los originales, la Biblia textual dice: "pues la Ley por medio de Moisés fue dada, la gracia y la verdad FUERON HECHAS por medio de Jesucristo".

     Es decir, no es que no hubiera gracia ni verdad, hasta que viniera el Mesías, sino que este es la máxima expresión de la gracia y la verdad del Creador hacia nosotros, la culminación del plan de salvación. "Fue Hecha", Yeshúa es la personificación de la gracia, por decirlo así, y la finalidad de la Ley era, en su parte más importante, anunciar y preparar su venida.

     Esto va en concordancia con otro de los versículos malinterpretados, se trata de Romanos 10:4 que dice "porque el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree". Se suele usar, de la misma forma, este texto para declarar que Cristo puso fin a la Ley -lo cual iría contra sus propias palabras como hemos dicho-, sin embargo la interpretación conforme a las Escrituras, sería: "porque la FINALIDAD de la Ley es Cristo...", es decir el propósito final de la Torah es llevarnos a El.

     Otro de los textos que se suelen utilizar para indicar que la Ley fue abolida, es Efesios 2:14-15, que dice:

    "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz."



      Aquí Pablo, declara que la ley que fue abolida, fue esa ley oral expresada en ordenanzas que hacía referencia a las normas que tenían que guardar los gentiles en el templo de Jerusalén, que solo tenían acceso a un lugar determinado. Nada de eso figura en el Tanaj (Las Escrituras Hebreas, lo que se suele llamar en la iglesia gentil el Antiguo Testamento). Pablo hace lo mismo que Yeshúa, ataca a la torah oral, a las tradiciones de hombres, nunca a la Torah del Padre, a la cual intentaba servir con toda su mente, como dice Romanos 7:25.

    "Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne a la ley del pecado."

    Hay bastantes más ejemplos, pues como dijo el apóstol Pedro, alguno de los escritos de Pablo son difíciles de entender, y es que Pablo habló a veces de la Ley escrita, otras de la ley oral, otras de la ley del pecado y otras de las leyes de los gobernantes, por lo que es preciso pedir sabiduría al Eterno para poder discernir bien lo que quiso decir, pero siempre teniendo presente que el mismo Pablo que condenaba a quienes querían que los gentiles se circuncidaran y guardaran toda la Ley, realizaba votos conforme a la Torah, programaba los viajes teniendo en cuenta la Fiestas en ella recogidas, e incluso acudió al templo donde ofreció sacrificios de purificación -aunque te parezca extraño así fue y viene recogido en Hechos 21:26-.

     Por todas estas cosas es preciso conocer de las Raíces Hebreas. La salvación es por fe y por gracia, siempre ha sido así. Pero la palabra fe en hebreo "emunah", tiene un significado más extenso que en castellano, no solo es una fe o creencia intelectual, sino que también significa confianza y FIDELIDAD, es decir es una fe activa, es lo que quería decir Jacobo (Santiago) y Lutero no llegaba a entender y de ahí esa definición de gracia, no solo como el favor inmerecido que el Eterno nos otorga por medio del sacrificio de su Hijo, sino también la capacidad que nos da para poder vivir en sus mandamientos.

     Entonces ¿cuál es la actitud que debemos tener, nosotros los gentiles ante la Torah? Pues la respuesta en la próxima entrega. Que el Eterno os bendiga.
     

domingo, 27 de enero de 2019

RAÍCES HEBREAS, ¡QUÉDATE CON LO BUENO! (Parte 1)

     ¡Quédate con lo bueno! que es mucho. Si no has escuchado a hablar de "Raíces Hebreas" lo harás en breve. No se trata de una denominación nueva, es más bien un movimiento que se está dando por todas partes, que busca deshacerse de la influencia pagana y filosófica que se introdujo en el cristianismo, fundamentalmente desde que Constantino declarara a éste como religión oficial del imperio romano allá por el Siglo IV -aunque ya desde principios del segundo siglo, se fueron introduciendo estas desviaciones sincretistas en la iglesia primitiva- y volver a mirar a Las Escrituras desde una visión hebrea.

     En estas entradas quiero contar mi experiencia al conocer este tema, pues tengo que decir, que el estudio desde una perspectiva hebrea, ha causado un antes y un después en mi vida espiritual y en mi comprensión de Las Escrituras, hasta el punto que aunque no me importe denominarme "cristiano evangélico" pues me congrego en una iglesia, prefiero hacerlo como "un seguidor del Mesías" o "Mesiánico". He aprendido mucho de judíos mesiánicos, no judaizantes, que han compartido sus enseñanzas en la red.

     Pero, al igual que pasaba en el Siglo I, hay grupos y congregaciones de raíces hebreas que pueden considerarse, en mi opinión, judaizantes; por un lado están los que se acercan tanto al judaísmo rabínico que tienden a menospreciar la preexistencia o la naturaleza divina del Mesías, por otro lado encontramos la muy extendida doctrina de "las dos casas" o el "Efrainismo", que viene a decir que no existe una iglesia gentil, sino que los creyentes entre las naciones descendemos de alguna de las diez tribus perdidas de Israel. Más adelante, explicaré por qué no me parece una doctrina con fundamento bíblico (aunque tengo que decir que he aprendido bastante de maestros de estas congregaciones en otros muchos asuntos). Por ello aconsejo, antes de ponerse a escuchar a unos y a otros, estudiar personalmente y profundamente la Biblia para hacer como aquellos de Berea y poder discernir y verificar la verdad conforme a la Palabra del Eterno.

     Ahora quiero centrarme en las enseñanzas que han cambiado mi percepción de las Escrituras en distintos temas y que me han edificado grandemente.


1.-LA LEY


     Hasta hace pocos años, yo seleccionaba unos mandamientos de la Torah sobre otros, porque así se me había enseñado: diezmo sí, día de reposo en sábado, no. Prohibición de comer ciertos alimentos no, prohibición de hacer tatuajes en la piel, sí... y así sucesivamente. Pues había asumido que la Ley había sido abolida, por la obra del Mesías.

     Pero en verdad, Yeshúa (así es como lo llamaban en arameo, su nombre significa YHVH salva) nació y vivió como judío y nunca pretendió cambiar eso. El entendía la Torah (lo que llamamos la Ley, aunque su mejor traducción sería "Instrucción") como la máxima expresión de su Padre, para declarar al ser humano como debe de conducirse sobre la tierra. Por eso dijo:

     Mateo 5:17-20

"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas, no he venido para abrogar, sino para cumplir.

    Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

    De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

     Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos."

      Así pues, El guardó todos los mandamientos de su Padre (si no lo hubiera hecho, hubiera sido descalificado como el Mesías), el Sabath, las festividades bíblicas, la alimentación... cada día de reposo enseñaba en las sinagogas tal y como era su costumbre (Lucas 4:16)


     Entonces ¿por qué ese continuo enfrentamiento con los escribas y fariseos acerca de las costumbres judías? La respuesta tiene dos vertientes y es necesario conocer un poco de la cultura judía para entenderla.

     Por un lado, podemos ver el posicionamiento de Yeshúa contra la llamada torah o ley oral. Según la tradición judía, Moisés habría recibido dos leyes o instrucciones; una escrita (los cinco primeros libros de la Biblia) y otra oral, que desarrollaría a la primera y que debería de ser transmitida de generación en generación de esa forma, oralmente. Esta tradición fue finalmente recopilada en dos libros a finales del Siglo II o principios del III (la Misnah y el Talmud).

     Estas normas eran las que "ataban pesadas cargas y difíciles de llevar sobre los lomos de los hombres" (Mateo 23:4) y el Salvador explicó que la Torah del Creador, la escrita por medio de Moisés, era la única verdadera. El desarrolló el auténtico espíritu de la Torah, indicando que no es para nada gravosa "porque mi yugo es fácil y ligera mi carga" (Mateo 11:30). Para ilustrar este tema os relato algunos ejemplos de estos debates de Yeshúa, contra los defensores de esta torha oral.

     "Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos QUEBRANTAN LA TRADICIÓN DE LOS ANCIANOS? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pueda ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

     Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres." Mateo 15:1-9)

     Vemos como estas tradiciones afectaban, incluso, a preceptos incluidos en los diez mandamientos, como era el de honrar a los padres.

     Sobre el lavado de las manos, los fariseos habían desarrollado toda una normativa; que si primero una mano, que si después la otra... ya el Maestro, desde el principio de su ministerio, indicó que estaba en contra de estas normas impuestas, pues si os fijáis, en el milagro de las bodas de Caná, la conversión del agua en vino se produjo en el interior de unas tinajas que estaban destinadas a esos rituales de purificación, y sabemos que el Mesías tenía un propósito en todo lo que hacía.

     "Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros." (Juan 2:6)


       Otro ejemplo de este enfrentamiento del Mesías con la ley oral es este:

     "Oísteis que FUE DICHO: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

     Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen."

     Esto de "fue dicho" se refiere también a la torah oral, pues no encontramos ese precepto en la Torah escrita, y aquí el Mesías explica lo que es la voluntad de su Padre, en contraposición a ese mandamiento oral de aborrecer al enemigo.

     Junto a esta controversia con la ley oral, el Maestro vino a explicar el verdadero espíritu de la Torah, la cual fue dada para que los hombres "vivieran por ella", como dice Éxodo 30:16

     "porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, PARA QUE VIVAS y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella."

     Yeshúa dijo que los preceptos más importantes de la Torah eran la justicia, la misericordia y la fidelidad:

     "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidad aquéllas. (Mateo 23:23)

      Qué significa esto, pues que ante un aparente conflicto entre dos mandamientos, prevalecen los que dan vida, misericordia, justicia y fidelidad. El Mesías enseñó esto en numerosas ocasiones.

     Por ejemplo, la observancia del Sabath es muy relevante en la Torah, tal es así que aparece en los diez mandamientos, y el Maestro lo guardaba fielmente, pero si tenía que sanar a alguien en ese día lo hacía; ¿por qué? pues porque -aparte de que El es el Señor del Sabath- el precepto de dar vida y de tener misericordia sobre el prójimo estaba por encima del reposo en ese momento.


    El Maestro obedecía la instrucción de su Padre de no tocar nada "inmundo" o "impuro", pero si tenía que tocar a un leproso para sanarlo, por supuesto, lo hacía porque el objetivo de "dar vida" a esa persona estaba por encima de las leyes de purificación. Sin embargo, enseguida mandaba al leproso a mostrarse a los sacerdotes tal y como ordenaba la Torah.

     En definitiva, El explicó que todo el sentido y el espíritu de la Torah, se podía condensar en este texto:

Mateo 22:36-40

"Maestro ¿cuál es el gran mandamiento de la Ley?

    Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

    Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas."

     En la próxima entrega si el Creador lo permite, veremos como todo que he expuesto concuerda plenamente con el evangelio de la Gracia del Eterno hacia nosotros por medio de la muerte de su Hijo.

    
     




martes, 9 de octubre de 2018

YESHÚA, EL PROFETA.

     Los creyentes en el Mesías, solemos pensar en El como el Hijo de Dios, el Salvador de todo aquel que en El cree, y efectivamente eso es lo que significa su nombre: Salvador. Pero hay una faceta de Yeshúa a la que no prestamos tanta atención, me refiero a su ministerio como Profeta. En este blog vamos a ver cómo el Maestro hizo un resumen de los sucesos que iban a suceder poco tiempo después de finalizar su ministerio por un lado, y de las señales que anunciarían su segunda venida, por otro, con una precisión realmente asombrosa.

     Esta labor de Profeta, que tendría Yeshúa, ya estaba anunciada en las Escrituras, concretamente fue Moisés el que escribió acerca de esto en Deuteronomio capítulo 18.




“ Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.” (Deut. 18:18-19).

      Un profeta como Moisés, el Eterno mostró grandísimos prodigios a través de él, por lo tanto el Profeta al que se refieren estos versículos, tendría que realizar también tremendas señales.

       Pero antes de analizar el texto, vamos a ver en los evangelios si Yeshúa tenía conciencia de ser Profeta:

“Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.” (Lucas 4:24).
“Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.” (Lucas 13:33).

     Efectivamente, vemos en estos textos, que El tenía conciencia de su labor profética. Y sus discípulos, ¿lo consideraban profeta?

"Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José".(Juan 1:45).
" Moisés dijo: El Señor Dios os levantara un profeta como yo de entre vuestros hermanos; a El prestareis atención en todo cuanto os diga. Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo". (Hechos 3:22).

    Pues sí, podemos observar que tanto Felipe, como Pedro aludieron a El, como el Profeta del que habló Moisés. Y el pueblo, ¿qué pensaría, lo vería como profeta?

“Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.” (Juan 4:19).
“ Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.” (Juan 6:14)
Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. (Lucas 7;16)




    Efectivamente, el pueblo vio claramente que El era profeta, más aún cuando alimentó a los cinco mil con cinco panes y dos peces y cuando resucitó aún a personas muertas, reconocieron que era el Profeta con mayúsculas que dijo Moisés que se levantaría con grandes señales en medio del pueblo.

     Sin embargo, la gran mayoría del pueblo no cumplió con lo que dijo Moisés, reconocieron que era El Profeta, pero no oyeron su mensaje, ni se arrepintieron de sus malas obras, ni escucharon que El era el Mesías que les ofrecía perdón y salvación si tan solamente creían que, efectivamente, era el Hijo de Dios. Por eso el Creador les pidió cuenta, de la misma forma que hará a todo aquel que rechace su mensaje.

     Pero volviendo al tema que nos ocupa, Moisés dio una pista, aparte de las señales, para que la gente pudiera conocer al Profeta. Una prueba:

"Y si dijeres en tu corazón; ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él."

    Efectivamente vamos a comprobar, como todas y cada una de las profecías que dijo Yeshúa en Lucas cap. 21, se cumplieron, se están cumpliendo o están próximas a cumplirse.

      Un día los discípulos comentaban con Yeshúa lo hermosos que eran los edificios del templo que edificó Herodes, a raíz de lo cual, el Maestro les comentó que no quedaría "piedra sobre piedra" de esas bellas construcciones y acto seguido, realizó una serie de profecías, alguna de las cuales se cumplirían poco tiempo después de que finalizara su ministerio y otras en el tiempo del fin, antes de su regreso.

     Entre las primeras encontramos:

-La destrucción del templo y de Jerusalén (Versículo 6): Esto ocurrió en el año 70 de nuestra era, cuando Jerusalén cayó a manos del general romano Tito, durante la primera guerra judeo-romana.




-Guerras, sediciones y autoproclamados Mesías. (Vers.8 y 9) "Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.
 Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente."

    Entre el final del S.I y principios del II, se produjeron una serie de conflictos bélicos entre los judíos y los romanos, en la primera (66 al 73) tuvo lugar la ya mencionada destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén,cientos de miles de judíos fueron masacrados. La segunda llamada la guerra de kitos, es considerada una gran revuelta que se produjo entre los judíos de la diáspora, y la tercera es llamado la rebelión de Bar Kojba ("hijo de la estrella", pues se proclamó que este caudillo era el Mesias) provocó nuevamente muchísimas víctimas y el destierro de los judíos por todo el imperio.



     En estos conflictos se levantaron distintos personajes atribuyéndose facultades mesiánicas, el más importante fue Bar Kojbá que fue proclamado el Mesías por el Rabi Akiva quien era el líder espiritual judío más influyente de la época.

-Persecuciones, vers 12: "...os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre."

    En los tres siglos posteriores a la muerte y resurrección de Yeshúa se produjeron hasta diez periodos de intensa persecución contra los cristianos, siendo el de Dioclesiano el peor de todos.





      En cuanto a las señales que anticiparían su regreso, podemos observar como están teniendo su cumplimiento durante el último siglo:

-Versículo 10 "se levantará nación contra nación y reino contra reino". Siempre han existido guerras, pero vemos que no fue hasta el inicio del siglo XX que no alcanzaron un alcance global. (Es lo que significa "nación contra nación y reino contra reino".)




-Versículo 11: "y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo."


       Estos sucesos describen lo que ha pasado en los últimos 40 años, con  aumento de terremotos y tsunamis que han causado miles de víctimas, millones de personas pasan hambre, plagas como el Sida, el Ébola, el Cólera, distintos tipos de gripes...






    El texto también menciona que habrá terror, o "sucesos aterradores" dice en otras versiones. Nosotros lo llamamos "terrorismo".


-De las señales que anuncian su regreso, la vuelta de Jerusalén bajo control judío (esto ocurrió tras la guerra de los seis días,  casi dos mil años después de que Yeshúa lo profetizara, en 1967) quizás sea la más clara, pues el Maestro dijo que los judíos serían dispersados por todo el mundo y que la capital hebrea sería pisada, dominada por los gentiles, hasta que los tiempos de estos se cumplieran. 

"Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan." (Vers. 24)




-Para finalizar el versículo 25, habla de dos tipos de señales que también estamos contemplando en nuestra época:
"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;"

     En los últimos años se ha producido una sucesión de eclipses lunares "lunas de sangre", con la particularidad que cada uno de ellos ha coincidido con alguna de las fiestas bíblicas señaladas en levítico cap. 23.




    En cuanto a la angustia debida al mar y las olas, recientemente la ONU ha advertido que huracanes, ciclones o tormentas tropicales serán cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Esto ya lo anunció el Maestro hace 2000 años.



    Por todo lo anterior, si eres creyente, te animo y me animo a no ser ignorante de los tiempos proféticos que vivimos, tal como dice el versículo 28:



     "Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca."

    Si no eres creyente, medita y reflexiona: ¿cómo pudo alguien hacer un resumen de lo que iba a suceder en el mundo en un periodo de dos mil años? Como he dicho en ocasiones anteriores, la Biblia no es un libro de leyendas, la historia misma da testimonio de que sus predicciones son verdaderas. En ella se nos habla de la naturaleza pecadora del hombre, de la cual sólo podemos librarnos creyendo en este Ser con mayúsculas, el único que ha andado con integridad en esta tierra, Yeshúa.

viernes, 11 de marzo de 2016

¿QUÉ PASA EN EL MUNDO ÁRABE?




     Occidente está en guerra, dicen algunos, pero no lo sabe. Se refieren a la amenaza del terrorismo global. Aparte de esto; Oriente Próximo, es un constante polvorín a punto de estallar y provocar un conflicto a escala mundial.




     ¿Por qué tantas guerras en el mundo árabe? ¿dice la Biblia algo al respecto? Pues sí, aunque te parezca increíble hay mucha información en las Escrituras sobre la causa de estos terribles sucesos que podemos ver cada día en los telediarios. Quiero aclarar que no pretendo generalizar, seguro que la mayoría de las personas que viven en estos países son pacíficas, y ellos mismos son víctimas de los radicales (lo vemos a diario con la crisis de los refugiados), pero es innegable que hay algunos cientos de miles que son fanáticos extremistas que están causando mucho mal, igualmente es innegable la persecución contra los cristianos que se da en muchos de estos países por parte de violentos fundamentalistas islámicos, y es que, detrás de lo que se ve, hay un conflicto espiritual.

     Tenemos que remontarnos cuatro mil años atrás, para empezar a conocer de esta historia, a la época de Abraham. Pues éste tuvo dos hijos, que dieron lugar a naciones que han sido y serán importantes en el devenir histórico. Por un lado tuvo a Isaac, de su mujer Sara, de quien vienen los israelitas, el pueblo escogido para acoger las Escrituras y del que nació Yeshúa.

     Por otro lado, de Agar la sierva de Sara, tuvo a Ismael, quien es el padre de los árabes y así ellos lo reconocen.




     Y en Génesis 16:12, encontramos la primera profecía, referida al carácter que tendrían Ismael y sus descendientes:

"Y será hombre fiero; su mano será contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará."

        Nuestras traducciones dicen "hombre fiero", colocando el adjetivo "fiero" por detrás del sustantivo "hombre". Pero en el original  hebreo el adjetivo se coloca delante del nombre: PERE-ADAM (salvaje hombre). Este es el único caso que se da en la Biblia pues el hebreo funciona igual que el español en este sentido, el adjetivo suele ir detrás del sustantivo. Esto significa, que prevalecería en ellos la parte instintiva a la racional, (por eso es imposible dialogar,tal como decían los negociadores de la policía parisina ante los atentados que se produjeron allí) y que serían violentos y estarían en continuos conflictos, tal como vemos hoy día (Siria, Libia, Yemen...).

     Un poco más adelante en Génesis, encontramos el relato de la expulsión de Ismael y Agar por parte de Abraham, pues el primero molestaba a su hermano Isaac, en concreto el texto dice:

   "Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia...se burlaba de sus hijo Isaac" (Génesis 21:9)

     La palabra que se ha traducido por "burlarse" es "Metsajeq", y hace referencia a un pecado con consecuencias graves. Siempre que se utiliza esta palabra en las Escrituras hebreas, tiene que ver con alguna de estas tres cosas: Lujuria, violencia o idolatría. Así que Ismael no fue expulsado porque se burlase simplemente del hermano, sino que de alguna manera estaba o bien intentando abusar de él de forma física o violenta o le estaba incitando a actuar de forma abominable (Ismael era ya un adolescente o joven, pues le llevaba unos 13 años a Isaac, la imagen confunde un poco).





     Estas tres características se dan en estos árabes extremistas; lujuria pues esclavizan a las mujeres, violencia que utilizan gratuitamente contra prisioneros o cualquiera que no piense como ellos e idolatría porque adoran a otro dios.


     De la misma forma que en la antigüedad Ismael atacó a Isaac, en la actualidad, Israel está rodeada de enemigos, descendientes de Ismael, que tarde o temprano, siempre intentan atacarla (también muchos de los atentados en Europa han sido dirigidos contra intereses judíos).


     Continuando en Génesis, encontramos otro dato muy importante que necesitamos conocer al analizar las profecías que vamos a ver a continuación. Se trata del nombre del segundo hijo de Ismael, que era "Cedar" (Génesis 25:13). 


     Pues bien, según el sabio judío Maimónides, es de Cedar que proviene el profeta al que ellos siguen. Sabiendo esto, es muy interesante observar la profecía del Salmo 120, escrita hace 3.000 años:


"¡Ay de mí, que estoy desterrado en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar!...Yo estoy por la paz y si hablo ellos están por la guerra."


      Mesec parece ser una zona de influencia rusa, donde los judíos no lo pasaron bien, no vamos a entrar en ello. Pero Cedar hace referencia a los descendientes de Ismael, los árabes. David nunca habitó entre ellos y el grito "¡Ay!" en hebreo denota angustia. El salmista estaba profetizando los sufrimientos que los ismaelitas causarían a su pueblo en el futuro.


      También en la época de David, nos vamos a referir a una profecía que se está cumpliendo en nuestros días, desde que en 1948 existe de nuevo el Estado de Israel. Se trata del Salmo 83, que dice lo siguiente en los versículos 4 al 8 (los paréntesis son míos):


     "Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel (frases similares se dicen todos los días desde 1.948, echar a los judíos al mar es el deseo de todos los árabes extremistas). Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alizanza (en 1.948, 1967, 1.973... distintos países árabes se aliaron contra Israel). Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec. Los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos.." (Se nombran diez naciones o grupos guerreros contra Israel, es curioso que en 1.948 también había un grupo similar de naciones o grupos armados contra el estado judío, que ocupan el territorio descrito en el Salmo: Egipto, Siria, Transjordania, Líbano, Irak, Arabia Saudita, Yemen, Santo Ejército, Ejército Árabe de Liberación y Hermanos Musulmanes).


      Alianzas de todas estas naciones a una contra Israel no se dieron en tiempos del rey David, que es cuando esta profecía fue escrita, pero sí se han sucedido en los últimos 70 años, y todo parece indicar que también acontecerán en un futuro próximo. El Salmista pide, a continuación, que Dios dé la victoria a su pueblo de igual forma que se la dio en tiempos de Gedeón, cuando los israelitas tuvieron gran victoria, estando en inferioridad. Esto ha pasado en las sucesivas guerras árabe-israelíes, quizás el ejemplo más llamativo sea el de la guerra de los seis días, cuando en una semana (duración profética como en Jericó) el ejército de Israel derrotó de forma fulgurante a los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania.


     Pero la Biblia no sólo nos informa del pasado y del presente, sino que también nos indica el futuro. Para saber cuál será el final de este conflicto tenemos que retroceder de nuevo unos 3.500 años, al tiempo en el que Israel salió de Egipto. En el libro de Números encontramos una profecía de Balaam (una  especie de adivino pagano, al que acudían los reyes de la época, pero que tenía revelaciones del Eterno), que resulta sumamente interesante para el tema que nos ocupa: 



17»Yo lo veré, pero no en este momento;
lo contemplaré, pero no de cerca.
De Jacob saldrá una estrella;
un cetro surgirá en Israel,
que herirá a Moab en las sienes
y descalabrará a todos los hijos de Set.
18Edom será conquistado;
también Seír será tomado por sus enemigos.
Pero Israel realizará grandes proezas.
19De Jacob saldrá un conquistador,
y acabará con los que aún queden en la ciudad.»



      Israel seguirá en peligro y en constante lucha, hasta que venga "una estrella" que tendrá el cetro, el mando y que destruirá no sólo a las naciones vecinas (Moab, Edom, más adelante tambien nombra a Amalec, Asiria), sino a una alianza mundial (Noé fue descendiente de Set y de Noé surgieron las naciones después del diluvio).

    Esta estrella es Yeshúa (Apocalipsis 22:16), el cual prometió que volvería a venir a la Tierra, pero esta vez como Rey, para traer a juicio a las naciones. Antes de este regreso "todo Israel será salvo", clamarán a El y serán rescatados de todos sus enemigos. Israel no volverá a ser removida de su lugar. 

    Así que, cuando veas las noticias, considera que todo estaba anunciado de antemano. La Biblia no es un libro más. Léela y podrás alcanzar paz y redención para tu alma, arrepintiéndote de tus pecados y creyendo en Yeshúa, quien murió por tus pecados para darte vida eterna y reconciliarte con el Eterno, el Creador de todo lo que es y existe.