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domingo, 26 de octubre de 2014

EL ORIGEN DE LAS DESVIACIONES. PARTE II



     Tenemos la misma fe que la iglesia primera, la de Jerusalén, y eso es lo importante, que el conocimiento de la gracia de Dios para con nosotros a través de su Hijo, nos ha llegado, convencido, y en la obra salvadora de Yeshúa, encontramos redención para nuestros pecados.
                                                         

     Pero, en cuanto a las formas, nos diferenciamos bastante de ella, pues, los primeros discípulos no celebraban eventos o celebraciones como la navidad, por ejemplo, ni ninguna festividad pagana, ellos guardaban sukot, shavuot, pascua... las fiestas bíblicas. Circuncidaban a sus hijos, guardaban el sábado, e incluso -por raro que parezca- hacían votos y ofrecían sacrificios -no por los pecados, sino de una forma ceremonial- en el templo a la terminación de estos (Hechos 21). Y esto fue una práctica de la asamblea en Jerusalén, hasta la destrucción de ésta y el templo en el año 70.

                                                        


     Sesenta años después, el emperador romano Adriano, como amante que era de la cultura griega, intentó de una vez por todas, acabar con la religión y cultura de los judíos, a los que consideraba alejados de la filosofía y costumbres griegas. En este tiempo, se produjo la segunda - y última- gran rebelión judía contra los romanos. Rebelión encabezada por Bar Kojbá que fue declarado mesías por el rabí Akiva, quien presidía el sanedrín.

     Tras unos años de victoria judía, al final la rebelión fue aplastada, en el año 135 d.C., 580.000 judíos fueron masacrados. Los que sobrevivieron fueron esparcidos por los cuatro confines del mundo conocido y la tierra de Israel fue nombrada con el nombre de "Palestina" en honor a los ancestrales enemigos de Israel, los filisteos. Jerusalén fue reconstruida con el nombre de Aelia Capitolina, y en el sitio donde una vez fue levantado el Templo, se estableció un centro de adoración pagana.

     El sabat, las fiestas bíblicas, fueron prohibidas, así como la circuncisión y el estudio de la Torah, y los judíos eran proscritos por todos los lugares. Es en este contexto, cuando la separación de la asamblea gentil, que ya había comenzado tímidamente con Ignacio y otros, como comentamos, comienza a hacerse más visible, pues los cristianos gentiles quieren diferenciarse de manera clara del judaísmo. Así, encontramos dos autores, que tienen escritos magníficos y fueron grandes predicadores, llevando las buenas noticias a muchos, pero que en este asunto, empezaron a despreciar la herencia hebrea. Puesto que ya no existía Israel, ahora, el Israel de Dios era sólo la iglesia, pensaban.

      Además se empezó a acusar a los judíos de deicidas, olvidando que, si bien Israel sufrió terribles consecuencias por no reconocer el tiempo de su visitación, cuando crucificaron al Señor por medio de los romanos, la muerte del Mesías no fue "un accidente" o "un asesinato evitable", puesto que Él fue quien se entregó a sí mismo no sólo por su pueblo, sino por toda la humanidad. Fue por nuestros pecados que El murió (1 Corintios 15).

                                                   

     Uno de estos escritores fue Melitón de Sardis, quien murió alrededor del 180 d. C. De él se conoce el primer canon "cristiano" apareciendo ya la distinción entre "Antiguo" y "Nuevo" Testamento, siendo el caso que ni Yeshua ni los apóstoles nunca habrían llamado "antigua" a las Escrituras Hebreas. Os paso algunos fragmentos de sus escritos:
    

 "Es decir, el pueblo (judío) tenía un valor antes de que se estableciera la Iglesia,

y la ley era maravillosa antes de que resplandeciera la luz del Evangelio.
Pero cuando surgió la Iglesia y se presentó el Evangelio,
se hizo vano lo que era figura, y su fuerza pasó a la realidad;
la ley llegó a su cumplimiento, y traspasó su fuerza al Evangelio.
El pueblo (de Israel) perdió su razón de ser, así que se estableció la Iglesia,
la figura fue abolida, así que apareció el Señor. Lo que antes era valioso, ha quedado ahora sin valor,
pues se ha manifestado lo que realmente era valioso por naturaleza."



" ¿Por qué, Israel, has cometido esta nueva iniquidad?

Has deshonrado al que te había honrado,
has despreciado al que te había estimado,
has negado al que te había confesado,
has rechazado al que te había llamado.
has matado al que te había dado la vida.
¿Qué has hecho, Israel?..."



"Oh Israel criminal, ¿por qué has cometido esta inaudita injusticia,

arrojando a tu Señor a sufrimientos sin nombre,
al que es tu amo,
al que te modeló,
al que te creó,
al que te honró,
al que te llamó Israel?"




     Efectivamente, los líderes del pueblo elegido provocaron todo eso, e Israel pagó las consecuencias de su rebeldía. Pero nosotros no somos mejores, todos somos transgresores de la Ley de Dios, y por todos tuvo que morir el Mesías. Todos fuimos "los criminales". Por otro lado, al conferir un valor simbólico al llamado Antiguo Testamento, se empezó a no prestar atención al hecho de que Dios seguiría tratando con Israel, no tomándose en consideración las profecías que anunciaban la futura restauración de ésta.



     A la vez que sucedía este principio de teología del reemplazo, la filosofía griega comenzaba a influir en las doctrinas cristianas. Justino mártir, quien fue contemporáneo del emperador Adriano, y de su sucesor Antonino Pío, fue uno de los primeros que intentó fusionar características de ambas creencias, quería aprovechar lo que él consideraba honorable, de los grandes filósofos, historiadores y poetas antiguos, llegando a decir en uno de sus escritos que todo cuanto de bueno fue dicho por ellos, les pertenecía a los cristianos.

     Justino fue un gran defensor de la fe cristiana, y al haberse dedicado desde joven a la filosofía, montó una especie de escuela filosófico-religiosa en Roma, donde presentaba al cristianismo integrado en un plan universal de salvación, del que antes habían formado parte el judaísmo, por un lado, y los grandes filósofos, por otro, siendo el cristianismo la culminación de ese plan.

     Justino, en sus escrtios, da detalladas descripciones de como eran las reuniones de las asambleas gentiles, bien entrado el siglo II:

      " Celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y también porque es el día en que Jesucristo, Nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos; pues hay que saber que le entregaron en el día anterior al de Saturno [sábado], y en el siguiente—que es el día del sol—, apareciéndose a sus Apóstoles y discípulos, nos enseñó esta misma doctrina que exponemos a vuestro examen."



     En este texto, por ejemplo, ya observamos como no se habla de los días según el calendario bíblico (primer día de la semana, sabat... recordemos que Adriano intentó borrar la cultura judía), sino que se utiliza el pagano: "día del sol", "saturno" y también se desprende del texto un desconocimiento de los sabats, que se sucedieron en la última semana del Señor, tema que tratamos en otra entrada.

      Para Justino, la observancia del sábado fue un precepto mosaico transitorio, impuesto a los judíos "para marcarlos para el castigo que tanto merecen por sus infidelidades". Estos hombres sentaron las bases para la sustitución del día de reposo, del sábado por el domingo, utilizando varios argumentos, como este último que hemos mencionado, pero sin fundamento bíblico alguno. Más adelante la iglesia romana se otorgaría a sí misma el poder para cambiar el cuarto mandamiento.





    En el siguiente párrafo, encontramos un ejemplo del sincretismo entre filosofía y cristianismo, propugnado por Justino, utilizando para ello el concepto de "Logos", muy estudiado en la época:



     " Nosotros hemos aprendido que Cristo es el primogénito de Dios, el cual, como ya hemos indicado, es el Logos, del cual todo el género humano ha participado. Y así, todos los que han vivido conforme al Logos son cristianos, aun cuando fueran tenidos como ateos, como sucedió con Sócrates, Heráclito y otros semejantes entre los griegos, y entre los bárbaros con Abraham, Azarias, Misael, Elías y otros muchos... De esta suerte, los que en épocas anteriores vivieron sin razón, fueron malvados y enemigos de Cristo, y asesinaron a los que vivían según la razón. Por el contrario, los que han vivido y siguen vi- viendo según la razón son cristianos, viviendo sin miedo y en paz."



     En mi opinión, fue el abandono de las raíces hebreas, lo que facilitó el progresivo sincretismo -caldo de cultivo para las desviaciones del mensaje bíblico-, ya no sólo con la filosofía, sino con las distintas creencias religiosas del imperio. En estos artículos hemos mencionado el principio de las desviaciones, es un tema mucho más amplio, pues fueron muchos los padres de la iglesia que fueron agrandando esta brecha entre las raíces hebreas de nuestra fe y las nuevas doctrinas "cristianas". Estas fueron progresivamente aumentando, dando lugar al tremendo desvarío que habita en la iglesia católica.

     Salvo en estos aspectos, la doctrina general de los "padres de la iglesia" era bastante cercana a los evangelios, no existía el papado, ni las indulgencias, ni idolatría...y no quiero minimizar el tremendo esfuerzo que hicieron para predicar las buenas nuevas, muchas veces a costa de sus propias vidas. Pienso que la reforma, se sacudió bastante paganismo de encima, heredado de la iglesia romana, y procuró un regreso, a esta época temprana de la iglesia gentil que hemos analizado. 

    Y es ahora, cuando de nuevo existe el estado de Israel -lo que ha supuesto un duro golpe para la teología del reemplazo-, en el tiempo de la restauración de todas las cosas, que muchos intentamos mirar más allá, al tiempo del segundo capítulo de la Biblia, al tiempo del calendario bíblico, al de las raíces hebreas de nuestra fe.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL ORIGEN DE LAS DESVIACIONES. PARTE I



         No lo puedo evitar, me gusta analizar el por qué de las cosas, me gusta preguntarme por qué creo lo que creo, así a lo largo de estos años me han venido a la mente diferentes cuestiones, relativas a mi fe, que he ido tratando en diferentes entradas, como: ¿Cuando surgió la teología dominante en las iglesias evangélicas? ¿quién estableció las tradiciones que hoy guardamos? ¿por qué llamamos Antiguo Testamento a las Escrituras hebreas? ¿quién estableció el cambio del sábado al domingo? ¿quién modificó la sencilla organización de la iglesia primitiva? ¿a qué es debido que un gran grupo de iglesias no reconozcan al nuevo estado de Israel denominándose antisionistas? ¿existe el antisemitismo dentro del cristianismo? Si eres tradicional, si te inquieta que te cambien los esquemas, si para ti es un problema, te sugiero que no sigas leyendo, pues vamos a investigar el origen de muchas de las desviaciones que perduran, todavía hoy, en muchas iglesias cristianas.


     Y tras estudiar, he obtenido respuestas a estas preguntas: Sí, desde muy temprano en la historia del cristianismo, ha ido creciendo un antisemitismo dentro de las congregaciones cristianas. Se ha considerado, que las bendiciones prometidas a Israel han pasado a la iglesia, mientras que la primera ha quedado sumida en las maldiciones, consecuencia de su desobediencia. Por lo tanto, se ha estimado que la Escritura antes de Cristo, es algo "Antiguo", que puede servirnos de guía en muchos asuntos, siempre a modo de ejemplo, pero que ahora es el Nuevo Testamento, el que únicamente tiene las instrucciones claras para relacionarnos con Dios. Se ha despojado al Mesías de su identidad judía y se lo ha representado como un Cristo gentil, creador de una nueva religión opuesta al judaísmo y por lo tanto, se han desechado las fiestas bíblicas, y aún más grave, se ha cambiado el cuarto mandamiento relativo al sabath, y se han instituido fiestas y costumbres, que en su origen eran paganas, pero que han sido adaptadas, para ser aceptadas por la moral cristiana.

     Y todo lo anterior, empezó muy pronto, a finales del siglo I y principios del II, apenas 50 años después de las cartas de Pablo, una vez que Jerusalén ya había sido destruida y la iglesia judeocristiana fue dispersada. Es lo que se conoce con el nombre de "TEOLOGÍA DEL REEMPLAZO", una de las más graves herejías, en mi opinión, que ha sufrido y sufre la sana doctrina bíblica. Tal es así, que distintos perseguidores, inquisidores y nazis, han hecho referencia a ella, para justificar el asesinato de miles de judíos a lo largo de la historia.

     Como he mencionado en otras entradas, en un principio, los apóstoles y los primeros miles de discípulos, siguieron viviendo su judaísmo, en la nueva fe del Mesías, Yeshúa. Pues, aunque muchos definen "cristianismo", como una religión fundada en el siglo I por Jesús de Nazaret, la realidad es que Él  fue un judío observante durante toda su vida.

     De esta manera, los doce y los primeros creyentes, asistían los sábados a los servicios de la sinagoga, -por supuesto consideraban al sabath como el día de reposo (Hechos 15:21)- donde daban testimonio de su fe. También seguían adorando a su Dios en el templo (Hechos 2:46), además de lo cual se reunían, el primer día de la semana y cada vez que tenían ocasión. Eran de gran testimonio entre su pueblo y miles aceptaron la nueva fe (Hechos 2:47).



      Ellos esperaban un regreso inminente del Mesías, y se sorprendieron cuando rápidamente, muchos gentiles, temerosos de Dios, al escuchar a los discípulos en las sinagogas, y ver el fuego que desprendían sus corazones aceptaban y creían en el Nazareno.

     En el siglo I, muchos gentiles se habían acercado al judaísmo, pues había judíos en la dispersión, en muchos lugares, y su ética, moral y normas de conducta llamaban la atención de bastantes personas. Algunos que se convertían al judaísmo, eran llamados "prosélitos", tal es el caso, por ejemplo de Nicolás de Antioquía que fue uno de los siete diáconos elegidos en Hechos cap. 6. Para formar parte de pleno derecho del pueblo judío, eran circuncidados y debían presentar un sacrificio en el templo.

      La mayoría, no aceptaba el tema de la circuncisión y entonces se limitaba a asistir a la sinagoga y a participar de alguna de las fiestas y costumbres judías, estos eran llamados "temerosos de Dios". En las Escrituras vemos varios ejemplos de ellos: el centurión que rogó al Señor por su siervo, en Lucas 7, quien era muy apreciado por su amor a la comunidad y que no se consideró digno de que el Maestro pasara bajo su techo, por lo que recibió el reconocimiento de Éste. Y Cornelio, en Hechos 10, que se convirtió con toda su casa.


      Estos "temerosos de Dios", que asistían regularmente a las sinagogas, se llenaron de gozo al escuchar las buenas noticias del evangelio, pues, hasta el momento, permanecían "en segunda fila", como hemos comentado, practicaban alguna costumbre judía, pero no eran circuncidados ni seguían todas las tradiciones hebreas. Ahora estaban contentos, pues el Mesías había roto esta separación que ellos percibían. Ante esta situación apareció un conflicto, puesto que algunos judíos creyentes, querían imponer las prácticas del judaísmo a los nuevos creyentes gentiles.

         Y es que, hasta entonces, los que creían en el Mesías, los nazarenos,  estaban encuadrados dentro del judaísmo, como si se trataran de un grupo más, como lo eran los fariseos o los saduceos. Así Saulo de Tarso, por ejemplo, no perseguía a "cristianos", propiamente dichos, pues el iba a las sinagogas con cartas de los sacerdotes, en busca de estos judíos cuya nueva doctrina no era del agrado de la élite religiosa. Y así llegaba hasta Damasco y otras ciudades, castigando a los nazarenos que encontraba en las sinagogas. Y después, habiendo él ya creído, también recibió castigos propios de la ley "judía", como los cuarenta azotes menos uno, que se menciona en Hechos.

      Lo que ocurrió fue que, tras la persecución que siguió a la muerte de Esteban, los creyentes en el Mesías que tuvieron que huir, llegaban a las sinagogas de las ciudades compartiendo el evangelio y muchos de los temerosos de Dios que escuchaban aceptaron al Mesías, ellos fueron el puente natural entre la predicación primaria a los judíos y la posterior a los gentiles, de los que Pablo fue hecho apóstol.

      Cuando ocurrió el conflicto mencionado arriba, en el que algunos judíos creyentes quisieron imponer la circuncisión y otras prácticas a los creyentes gentiles, tuvo lugar el concilio de Jerusalén, relatado en Hechos capítulo 15. Ahí se estableció que no se debía de molestar a los creyentes gentiles con preceptos que sólo incumbían a los judíos, sino, solamente se les recomendó unas normas de conducta, que básicamente, eran la que venían reflejadas en levítico para los extranjeros residentes entre el pueblo de Israel.

      Así pues, era la iglesia en Jerusalén, la que guiaba a las asambleas gentiles, lo cual concuerda con lo dicho por el apóstol Pablo en Romanos 11 en el ejemplo del injerto (asamblea gentil) en el olivo (Israel).


    Pero, esta situación ideal, cambió después de la dispersión de la asamblea judeo-cristiana. Tras las revueltas, los judíos estaban mal vistos en todo el imperio y, poco a poco, las asambleas gentiles fueron separándose de la herencia hebrea que habían recibido.

     Este proceso de separación se ve claramente en los escritos de los llamados "padres de la iglesia". Así, la didaché, que se cree fue escrita en Siria alrededor del año 70 de nuestra era, muestra a una congregación aún bajo la influencia de la liturgia judía, pero que ya intenta no coincidir en los días de ayuno con los judíos. En cuanto a la organización, mantenían la establecida en el Nuevo Testamento, pues se menciona a "ancianos" y diáconos en plural, y se da instrucciones para reconocer a los falsos profetas.

     Después, Clemente de Roma allá por el año 95, escribe una carta a la iglesia de Corinto, exhortando a los hermanos, para que no tuvieran celos ni disensiones entre ellos. Algunos creen que Clemente podría ser de ascendencia judía, por el amplio conocimiento del llamado Antiguo Testamento, que usa en dicha carta, y que este fue un primer intento de dar cierta preeminencia a la iglesia de Roma. En cuanto a la organización de la asamblea en Corinto, aún se habla de obispos en plural.



     Fue en el 110 d.C. cuando Ignacio de Antioquía, instituyó (al menos es el primero que lo recomienda) lo que es llamado el obispado monárquico. Ya encontramos un sólo obispo, que es apoyado por una nueva categoría intermedia "los presbíteros", y por los diáconos. El obispo, según la teología de Ignacio debía dar la autorización para todas las actuaciones de la asamblea, y sin él no se podían celebrar bautismos o celebrar la Santa Cena, es interesante observar como comportamientos así han llegado hasta nuestros días, en los que es el pastor quien elige quien puede presidir, bautizar o autorizar cualquier actividad en la iglesia. Ignacio fue el primero en rechazar que los cristianos tuvieran que guardar o reconocer al sabat, como el día de reposo, no pudiendo para ello utilizar ningún apoyo bíblico, sino solo señalando que era mejor celebrar el día de la resurrección. (Recomiendo este enlace, para  más información: https://www.youtube.com/watch?v=SqKIfbSVDnA

Continúa parte II

sábado, 12 de julio de 2014

EL MISTERIO DE LA NOVILLA ROJA




      
     El asunto que nos ocupa viene reflejado en el libro de Números, en su capítulo 19, cuya lectura recomiendo para una correcta comprensión de este artículo. El texto relata una ceremonia de purificación, -hacia todo aquel que hubiese estado en contacto con algún cadáver, ya fuera por guerra u otro motivo- para poder acceder al Tabernáculo de reunión, y años más tarde, al Templo. Se debía sacrificar una novilla roja, sin defecto alguno. Después se quemaría al animal y se recogerían sus cenizas, que mezcladas con agua servirían para purificar a las personas. Sin embargo, el sacerdote que dirigía el ritual para hacer puros a los demás, quedaría impuro.  ¿Por qué el que purificaba quedaba impuro?


       Los sabios judíos clasifican los 613 mandamientos de la Torah, en tres categorías:

       -Mandamientos de sentido común. Por ejemplo "no matarás", la gran mayoría de culturas tienen de una u otra forma esta ley, por "sentido común".
      -Mandamientos de conmemoración. Un modelo de este mandamiento sería la celebración de la pascua, en conmemoración de la salida de Egipto.
      -Mandamientos no comprensibles, llamados Jokin. El sacrificio de la vaca roja para purificación, es uno de estos mandamientos, de hecho, es el más misterioso de todos ellos. Cuentan que Salomón, el sabio rey, podía dar una explicación a cada mandamiento por más difícil que fuera ésta, menos para el mandamiento que vamos a analizar.

     En el texto Dios ordena un estatuto, "el estatuto de la Torah" (vers 2), es decir, si hubiera que escoger un sólo estatuto en representación de toda la Ley, los sabios judíos creen que sería éste y sin embargo no lo entienden.

     La realidad es que la novilla roja apuntaba, dirigía, hacia el Mesías. Por eso, estos grandes entendidos no lo comprenden aún hoy día, porque no reconocieron su venida. Pero nosotros, los que hemos creído que Él es el enviado de la Gloria, tenemos la dirección del Espíritu Santo, quien puede guiarnos para entender, dentro de nuestras limitaciones, un poco de la profundidad de este asunto, pues la Ley, los profetas y los Salmos están llenos de referencias a nuestro Señor, como Él dijo en Lucas 24:44-47.

      Pablo, fue un gran erudito de la Torah, instruido a los pies de Gamaliel. El conocía todas estas conexiones, entre los mandamientos allí expuestos y la obra del Mesías. El libro de Hebreos es un ejemplo de lo que digo, a los hermanos que habían alcanzado madurez, les explicaba estas cosas. El asunto de la vaca roja, también es mencionado por el apóstol en Hebreos 9:13-14.

      Así pues, vamos a ver, versículo a versículo, como el Señor se identificó con el sacrificio de la novilla alazana.

      Dice el versículo 2 que tenía que ser roja, sin defecto. El rojo simboliza a la impureza, al pecado en las Escrituras, sin embargo el animal era sin defecto, es decir la novilla simbolizaba al pecado, pero ella era pura. De la misma forma Yeshúa llevó sobre Él nuestro pecado. Según las investigaciones, debido a la corona de espinas y al cruel maltrato sometido por los romanos, el Maestro quedó totalmente "rojo", lleno de sangre -los que hayáis visto "La Pasión", os podéis hacer una idea de lo que digo-, pero a la vez, no ha existido un ser más puro sobre la faz de la tierra.

     También dice el versículo que la novilla no debía llevar yugo y Mateo 27:32 narra lo siguiente: "Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz."

      El versículo 3, dice que la novilla sería sacada fuera del campamento, para ser degollada en presencia del sacerdote. Según la tradición judía, una vez construido el Templo, los judíos hacían un puente provisional, desde éste hasta el monte de los olivos. Su finalidad era que la vaca no pisara tierra, pues había y hay muchas tumbas en esa zona y podría quedar impura.

      Y en este punto quisiera hacer una reflexión acerca del lugar donde fue crucificado nuestro Señor. Se suele situar, tradicionalmente, en el sitio que eligió la madre del emperador Constantino, Elena, allá por el siglo IV de nuestra era. Tiempo después, en 1885 Charles Gordon, indicó como el sitio más probable, una formación rocosa con forma de calavera, cerca de la puerta de Damasco. Yo pienso que es más lógico pensar, viendo cómo el Señor siguió el ejemplo de la novilla, que fuera crucificado en algún punto del Monte de los Olivos - no se trata de un sólo monte, sino de varias formaciones montañosas unidas-. Esto concordaría con lo que dice Hebreos 13:12 "Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta". Esta expresión "fuera de la puerta", parece indicar que lo situaron frente a la entrada del Templo, al Este, en el Monte de los Olivos. Esto es sólo una opinión personal, pero el siguiente versículo me anima a seguir pensando en ello.

        Versículo 4:  "Entonces el sacerdote Eleazar tomará con su dedo de la sangre, y rociará un poco de sangre hacia el frente de la tienda de reunión, siete veces."

        Frente al tabernáculo el sacerdote rociaba siete veces, ¿por qué siete? Según eruditos judíos, lo hacía una vez por cada uno de los milenios que están establecidos para el hombre en la tierra, implorando así la purificación del Eterno en todo tiempo. Otros dicen que hacía referencia a cada uno de los días de la creación. De la misma forma fueron siete -las siete palabras- las veces que Yeshúa habló estando en la cruz.

       Los versículos 5 y 6, explican cómo la novilla era quemada, usando para ello tres elementos que también nos dirigen hacia el relato evangélico. "Madera de cedro, hisopo y escarlata". La madera de la cruz se cree, era de cedro. Hisopo usaron para dar de beber vinagre, al Maestro. Y escarlata era el color de la túnica que los soldados romanos colocaron sobre Jesús. Realmente es impresionante como cuadra todo. Igualmente, es interesante indicar que estos elementos en combustión, producían un humo rojizo, todo apuntaba a esa sangre que sería derramada por el Salvador.

      Los versículos siete y ocho nos dicen que tanto el sacerdote, como la persona que quemaba a la novilla, quedaban impuros hasta el anochecer. Es decir los que realizaban el sacrificio para purificar a los demás quedaban impuros. Yeshúa llevó sobre Él nuestra impiedad e impureza, para hacernos limpios a todos los que hemos creído en su obra redentora y hemos aceptado que El es el enviado de la Gloria.

     El nueve: "Entonces un hombre que esté limpio juntará las cenizas de la novilla y las depositará fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregación de los hijos de Israel las guardará para el agua para la impureza; es agua para purificar del pecado."

     También aquí encontramos coincidencias, pues dice el evangelio que José de Arimatea era un hombre justo -limpio- y él fue el encargado de trasladar el cuerpo de Yeshúa a un sepulcro "limpio", nuevo, de su propiedad. Igualmente, según la tradición judía, el agua con el que se rociaba las cenizas, debía proceder de de un manantial  o fuente de "aguas vivas", esto nos lleva a pensar en Juan 7:37-38 "Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: "De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva."

    Versículos 11 y 12: "El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio."

     Quién no acepte ni crea en la resurrección de nuestro Señor "al tercer día", no podrá entrar en su reposo, cuando Él venga por segunda vez en el "séptimo" milenio.

     Para finalizar el versículo trece indicaba que aquella persona que habiendo tocado un cadáver, no se purificaba, estaría excluida del tabernáculo y sería cortada de Israel.  La muerte es el símbolo, la culminación del pecado. Éste nos hace inmundos y sólo con el agua viva del Señor es que podemos purificarnos para ir al Padre. Los tesoros de la Palabra son inagotables y es impactante y maravilloso observar todas estas conexiones en las Escrituras que nos llevan a conocer mejor la grandiosa obra redentora de Yeshúa.

    Antes de despedirme, quiero decir también que el asunto de la vaca roja, llega hasta nuestros días. Judíos ortodoxos dicen que han sido halladas nueve vacas rojas a lo largo de toda la historia de Israel, y ellos esperan que la décima aparezca en tiempos de la venida del Mesías (en su gran mayoría los judíos siguen sin reconocer a Yeshúa). En épocas recientes varias terneras han sido candidatas a ser esta décima vaca, pero han sido descartadas, y en la actualidad, de nuevo, se cree que pueda haber nacido una nueva novilla alazana en Israel. Sea como fuere, pienso que, en pocos años, escucharemos en las noticias hablar de este tema, pues necesitan de ella y su ritual de purificación, para poder comenzar a construir el tercer templo. Saludos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

UN CIUDADANO DEL REINO





 "...MÁS BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA Y TODAS ESTAS COSAS OS SERÁN AÑADIDAS." (YESHÚA, EL MESÍAS).


     Durante varios milenios, se han sucedido sobre la tierra, los reinos y gobiernos de los hombres. En este tiempo los ha habido mejores y peores, pero, en general, hay que decir que estos han sido nefastos para sus súbditos. Matanzas, torturas, robos, perversión del derecho y la justicia, han sido la seña de identidad de muchos de ellos. Aún en los países civilizados democráticos, aunque se vive muchísimo mejor que en el resto del mundo, la corrupción anda a sus anchas en los gobiernos y los derechos de los humildes son pisoteados a favor de los ricos.

                        
   

      Pero, dice la Biblia que hay un Reino en el que el bien y la justicia moran eternamente, los súbditos de este reino habitan en completa paz, sus lágrimas han sido enjugadas y convertidas en gozo, tienen sanidad, tanto física como espiritual, y son tratados con dignidad y justicia. Su Rey es perfecto, puro, todopoderoso, implacable contra toda injusticia e inmoralidad, su misericordia y amor son insondables y su gloria brilla muchísimo más que el mismo sol. YHVH es su nombre y ante Él toda rodilla se doblará algún día.


      Hubo un hombre, llamado Juan, al que se le permitió mirar como por una ventana al interior de este reino celestial y lo que vio lo dejó escrito en Apocalipsis, cuyos capítulos 4 y 5, describen de una manera impresionante el trono del Rey, la adoración celestial, y la majestad del Cordero, su Hijo Yeshúa.

     Jesús fue quien dio a probar una muestra de ese reino celestial, "arrepentíos porque el reino de Dios se ha acercado", comenzó a predicar tras su bautismo. Los ciegos veían, los cojos andaban, los sordos oían, los perturbados eran liberados y a los pobres les era predicado el evangelio. Fue mediante su sacrificio en la cruz y posterior resurrección que podemos acercarnos al reino de Dios, puesto que ninguno de nosotros somos dignos ni siquiera de mirarlo.


             
                        

     "Nuestra ciudadanía está en los cielos", proclamó Pablo en Filipenses, dando entender que este reino es espiritual, que se encuentra por siempre y hasta la eternidad, en los lugares celestiales, y así es. Pero, nuestro Dios es un Dios de pactos, y uno de estos, afirma que este reino también será establecido en la tierra. En el primer versículo de Mateo se hace referencia de forma implícita a dos de estos pactos:

"1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham". A Abraham, el Eterno le prometió que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra (Génesis 22:18), haciendo referencia a la obra redentora del Mesías,  y a David le dijo que uno de sus descendientes reinaría para siempre sobre la tierra en un reino que no sería jamás destruido (2ªSamuel 7:12-29).

     También al profeta Daniel le fue revelada la naturaleza de este reino y a quién le sería entregado:

    "En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre." (Daniel 2:44)

     "Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido."(Daniel 7:13-14).

     Igualmente, Miqueas dijo:

     "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad."




     Así pues, el reino de Dios no es sólo espiritual, sino que será establecido en esta tierra y dado a Yeshúa, el Hijo del Hombre, para que reine sobre él. Desde poco después de David, los judíos esperaban el establecimiento de este reino prometido, por eso, cuando el Señor empezó a decir que el reino de los cielos se había acercado, los que lo oían sabían perfectamente a que se refería, pues esperaban fervientemente este reino del Ungido de Dios en la tierra, más aún cuando estaban bajo el yugo romano.

     En el Tanaj, los profetas describieron las características de este futuro reino del Mesías:

-Su capital será Jerusalén, y desde allí, el Señor impartirá su Ley, instrucción, consejo y enseñanza:
    
     "Así dice YHVH: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de YHVH de los ejércitos, Monte de Santidad." (Zacarías 8:3).

     "Vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la Ley y de Jerusalén la palabra del Señor." (Isaías 2:3).

-Su Rey, descendiente de David según la carne, impartirá justicia con integridad:

     "He aquí vienen días -declara el Señor- en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra." (Jeremías 23:5).

     "Se deleitará en el temor del Señor, y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío. La justicia será ceñidor de sus lomos y la fidelidad ceñidor de su cintura." (Isaías 11:3-5).

-Este reino justo, juzgará a las naciones y entre ellas no habrá lugar para la guerra:

     "Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra."(Isaías 2:4)

-En este reino, aún el mundo animal será transformado y convivirán juntos depredadores y presas sin hacerse ningún daño:


     "El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito; el becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos y un niño los conducirá." (Isaías 11:6)

-En el reino del Mesías morará la sanidad, tanto en los súbditos como en la misma tierra, puesto que aún el desierto florecerá:

     "Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se destaparán. El cojo entonces saltará como un ciervo, y la lengua del mudo gritará de júbilo, porque aguas brotarán en el desierto y arroyos en el Arabá. La tierra abrasada se convertirá en laguna y el sequedal en manantiales de aguas..." (Isaías 35:5-7)

-Cuando el reino sea establecido, de todas las naciones acudirán a Jerusalén para celebrar la fiesta de los tabernáculos:
                            

     "Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a YHVH de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos." (Cada vez más cristianos gentiles se animan a celebrar esta fiesta).


-Será restablecido parte del sistema ritual de sacrificios en el templo, que debe ser construido conforme a la descripción que de él hizo Ezequiel en los capítulos 40 al 48, -en mi opinión estos holocaustos serán en forma de memorial y recordatorio de la obra y sacrificio del Mesías, al igual que vemos en el libro de los Hechos, como los creyentes judeo-cristianos seguían participando de los rituales del templo, dándoles el verdadero significado en Yeshúa-, donde se celebrará la pascua, y la fiesta de los tabernáculos, así como los días de reposo (el sabat, siempre fue y será el sabat). Los levitas, del linaje de Sadoc, volverán a ministrar en el templo milenial.



     ¿Quién podrá habitar en este reino tan maravilloso?, el rey David, inspirado por el Aliento del Altísimo, dijo en el Salmo 15:

     "YHVH, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
     El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino.
     Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a YHVH.
     El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho.
     El que hace estas cosas, no resbalará jamás."

     Y nuestro Maestro, el Rey, nos dio pistas sobre los habitantes de este reino en el sermón del monte:

     "Bienaventurados los pobres en espíritu, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
      Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
      Bienaventurados los mansos, PORQUE ELLOS RECIBIRÁN LA TIERRA POR HEREDAD.
      Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
      Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
      Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS..."

     De estos dos textos, podemos obtener una guía para comportarnos como ciudadanos del Reino. "Los pobres en espíritu", los que reconocen humildemente que no son dignos de entrar por sí mismos en este reino, los que se aferran a la gracia y misericordia de Dios y no se fían de sus propios logros. Así, al menos, interpreto yo esta frase.

     Los que estudiamos escatología, somos conscientes de que la venida del Señor está cerca, en  mi opinión, una vez restaurado el estado de Israel, estamos en el tiempo de "principio de dolores" del que el Mesías habló en Mateo 24 y textos paralelos. Terremotos, hambres, inundaciones, guerras, revueltas, persecución de los cristianos, falsos profetas... definen este tiempo. De lo que no somos tan conscientes, al menos yo no lo era, es de que podemos ser testigos en primera persona de este establecimiento del reino físico del Mesías y, de que, de un momento a otro, podemos llegar a formar parte de él.

      Aunque, antes de esto, el Señor habla de un tiempo de tribulación como nunca antes ha habido en la tierra. Es un tema bastante amplio, que analizaremos, Dios mediante, en otra entrada. Pero sí cabe decir, que este reino del Mesías constará de dos periodos (Apocalipsis 20):



-Primeramente, el Mesías gobernará desde la Jerusalén física, por un periodo de mil años, conocido como "el milenio", en donde se cambiarán las tornas y la justicia reinará en su plenitud, tal y como hemos explicado arriba.

     Mientras dure este tiempo, el diablo será encerrado, para que deje de engañar a las naciones. Los creyentes que hayan sobrevivido a la gran tribulación, habiendo sido transformados, serán parte de este reino junto con los hermanos que hayan sido muertos durante ese periodo de terrible prueba, que resucitarán, en lo que la Biblia llama la primera resurrección.

-Pasados los mil años, el diablo será liberado, engañando nuevamente a las naciones, que harán guerra contra el campamento de los santos. Pero el Cordero las vencerá, arrojando a Satanás al lago de fuego. A continuación serán creados nueva tierra y nuevos cielos, descendiendo la Jerusalén celestial, desde donde el Eterno y su Mesías reinarán por los siglos de los siglos, y en donde nos encontraremos todos los que estemos inscritos en el libro de la vida, gracias a la sangre del Cordero.


     Mientras tanto, me gustaría adquirir las cualidades de un verdadero súbdito de este reino,  para que la luz del Rey brille a través de mí. También recomiendo este vídeo que habla sobre la fiesta bíblica que durante siglos ha anunciado su futuro regreso https://www.youtube.com/watch?v=HOiQSQaxjDE

martes, 13 de agosto de 2013

La Menorah


     Junto con la estrella de David, es uno de los mayores símbolos del judaísmo, tal es así que, incluso, figura en el escudo de Israel y en algunas monedas israelíes.


   Es un objeto elegante, su forma simétrica a manera de árbol, adorna eficientemente una de las estanterías de mi casa. Pero no es un objeto cualquiera, hoy vamos a ver qué podemos aprender de él y a qué o a quién representa.
     Vamos a empezar por el principio, el Señor ordenó a Moisés que construyera un tabernáculo, un santuario, cuando los hijos de Israel salieron de Egipto. Moisés debía atenerse a un modelo que se le mostró, es como si se le hubiera abierto una puerta o una ventana al cielo, y tuviera que copiar lo que allí vio.



     Éxodo 25:8-9 "Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así haréis."
    Ese mobiliario incluía, en el interior de la tienda, al Arca del testimonio, la Mesa del pan de la presencia y un Candelabro, el que nos ocupa, la Menorah, que alumbraba día y noche el recinto sagrado.
     Fue construido por un hábil artesano, llamado Bezaleel, cuyo nombre significa "a la sombra de Dios", el cual fue llamado por su nombre por parte del Creador, como dice Éxodo 31:2-3 "Mira, he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte."
      De aquí sacamos la primera aplicación, Bezaleel era un artesano esclavo, allí en Egipto, seguramente sería muy buen trabajador, pero cuando el Señor lo llamó, sus habilidades fueron aumentadas por la unción del Espíritu. Lo mismo puede pasar con nosotros, si una vez que somos liberados del Egipto del pecado, ponemos nuestros dones en manos y al servicio del Creador.

   En Éxodo 37:17-24 viene la descripción de la menorah, y cómo se hizo, extraemos los siguientes versículos: "Hizo además el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caña; sus copas, sus cálices y sus flores eran de una pieza con él. Y salían seis brazos de sus lados, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado...", pesaba unos 37 kilos de oro puro y tenía una altura entre 1,50 y 1,60 cm aprox. El aceite para su encendido, debía ser puro de oliva, consagrado especialmente para tal fin.

     En cuanto a la historia de la Menorah, cuatrocientos años después de que fuera construida, Salomón la introdujo en el templo de Jerusalén, sobre el año 1000 antes de Cristo, y otros cuatro siglos después, se le pierde las pista tras la destrucción de Jerusalén y el templo por Nabucodonosor. Según el talmud, se encuentra oculto, junto al Arca, en algún lugar, en las entrañas del Monte del Templo, y será revelado cuando el tercer Templo sea construido.

    Tras el exilio babilónico, se hizo una réplica en tiempos de Esdras, y unos dos siglos antes de Cristo, bajo la dominación griega, se produjo un milagro en relación con ella, según la tradición judía, que dio lugar a lo que hoy se conoce como Jánuca o la fiesta de las luces. La historia es la siguiente:

    Gobernaba entonces en Judea, Antioco IV, el cual intentó una asimilación de los judíos a la cultura helena, prohibió el estudio de la Torah, la circunsición, el guardar el sabat y profanó el templo con idolatria y sacrificios de cerdo, esto provocó una sublevación judía bajo las órdenes de Judas Macabeo que terminó imponiéndose y liberando Jerusalén y el Templo. Cuando entraron en el recinto sagrado, lo limpiaron, construyeron un nuevo altar y encendieron la Menorah, sin embargo tan solo había aceite consagrado para el encendido de las velas, para un día. Pero, milagrosamente, el fuego permaneció encendido ocho días hasta que se obtuvo, de nuevo, aceite apto.

     Desde entonces, en el mes hebreo de Kislev (noviembre-diciembre) se celebra la fiesta de las luces, en la que los judíos adornan sus casas con candelabros de ocho brazos, nueve si contamos la caña, en recuerdo de este hecho. Fue durante la celebración de esta fiesta, cuando miles de lámparas alumbraban las casas de Jerusalén, que el Maestro dijo "Yo soy la luz del mundo".

     Posteriormente, en el año 70 de nuestra era, los romanos se llevaron la Menorah del templo embellecido por Herodes, tras la destrucción de éste, como queda reflejado en el Arco de Tito, en Roma.

   



     Tras permanecer en Roma varios siglos, se estima que permaneció en Roma hasta que los vándalos la saquearon en el 455 d. C. Los bizantinos, bajo las órdenes del general Belisario la recuperaron en el 533 d. C., llevándola a Constantinopla, donde se le perdió la pista hasta el día de hoy. Algunos piensan que se encuentra oculta en el Vaticano, otros dicen que fue devuelta a Jerusalén, pero realmente no se sabe qué pasó con ella. Por eso los judíos que están haciendo todos los preparativos para una futura construcción del Tercer Templo, han hecho una réplica fidedigna, que está expuesta, actualmente, cerca del Muro de las Lamentaciones.


    Según algunos, la Menorah representa a la zarza ardiendo que no se quemaba, otros opinan que representa a los siete días de la creación y otros al árbol de la vida. Yo creo, que según las Escrituras, la Menorah representa al Ruaj Hakodesh (Espíritu Santo) que en hebreo se traduce por "viento" o "aliento", de Santidad. Esto lo vemos, claramente en dos sitios, uno en el Antiguo y otro en el Nuevo Testamento.
     El profeta Zacarías, en el cap. 4, ve una visión de la Menorah (leer vers 1 al 6, y después el 10), donde observamos como las siete lámparas se identifican con los siete ojos del Señor que recorren toda la tierra. De este texto se saca el escudo  israelí, pues dice el Señor, qué es por su Espíritu y no por otra fuerza o poder, que su obra es llevada a cabo, y los fundadores del nuevo Estado de Israel, reconocieron de alguna forma, lo sobrenatural de su vuelta a la tierra de sus antepasados.
     En Apocalipsis, Juan ve una visión del trono celestial en el cap. 4, donde admira al Padre sentado en el trono y delante de Él, dice el vers. 5 "Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Dios."
     Y aquí es donde podemos entender qué significan los siete brazos, para ello nos vamos a Isaías 11:1-2 "Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El el Espíritu de YHVH (la caña del candelabro), espíritu de sabiduría  (brazo 1) y de inteligencia (brazo 2), espíritu de consejo (brazo 3) y de poder (brazo 4), espíritu de conocimiento (brazo 5) y de temor del Señor (brazo 6)". Así pues, cada uno de los seis brazos, representan a una cualidad del Espíritu Divino. Estas cualidades fueron manifestadas en su máximo esplendor en Yeshúa y también pueden manifestarse en nosotros si nos sometemos a El.
     Y en este sentido la Menorah también representa al Mesías sobre quien reposó el Espíritu como hemos leído. Y como dice Apocalipsis 5:6 "Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra."


     Así pues, cuando veamos la Menorah, acordémonos de las cualidades del Espíritu Santo, y del Mesías Yeshúa, en quien éste fue derramado.





miércoles, 8 de mayo de 2013

Un Soldado Distinto

 
 
 
 
 
     Dejo a un lado, de momento, los temas de profecía y restauración, para hablar un poco de algo que aprendí leyendo las Escrituras.
 
     Los que critican la Biblia dicen que si Dios es amor, cómo es posible que ordenara a su pueblo destruir otras naciones, sin embargo no estudian el contexto, la situación real en la que vivía el pueblo de Dios, rodeado de naciones idolátricas, con rituales demoníacos, que incluso pasaban a sus hijos por fuego en sus ritos religiosos. También olvidan que el Eterno conoce el futuro y sabía qué naciones iban a ser un azote constante como vimos en la entrada sobre Amalec. Así pues, el Creador, juzgaba y castigaba a estas naciones, a veces con fenómenos sobrenaturales como pasó en Sodoma, a veces por medio de la espada del ejército de su pueblo.

 
 
     Pero aún en este contexto de peligro constante y de violencia, los soldados judíos tenían el mandato de ser unos soldados diferentes, en Deuteronomio cap. 23:9 el texto dice: “ cuando estéis en guerra contra vuestros enemigos y hagáis vida de campaña, procurad no cometer ningún acto indecente” y en el cap. 20 y en otros textos, El Eterno dio unas leyes de comportamiento en tiempos de guerra.
 
     Así por ejemplo, cuando se reunía el pueblo para la batalla – hay que decir que los israelitas no eran un pueblo belicoso de por sí, por lo que en tiempos de guerra muchos de sus soldados eran agricultores, artesanos o trabajadores llamados a filas- los oficiales preguntaban si había algún comprometido en matrimonio, alguien que se hubiera construido una casa o sembrado una viña y no las hubiera disfrutado, o incluso, si había alguien que se sintiera atenazado por el miedo. El que estuviera en alguna de estas situaciones era invitado a abandonar el campamento y regresar a su casa.

 
 
     Una vez formado el ejército un sacerdote reclamaba la bendición y ayuda del Creador en la batalla y junto con los oficiales, animaba al pueblo a esforzarse y a no desmayar confiando en Dios. Además de esto Dios había ordenado unas normas para el campamento israelita, como era la limpieza del recinto y la consagración de los soldados, estos debían llevar entre sus armas una estaca para cubrir sus excrementos y debían cumplir varias normas mientras estaban en campaña militar, por ejemplo si alguno mantenía relaciones sexuales quedaba apartado por un día de dicho campamento.
 
     El Eterno también dictó leyes humanitarias para los enemigos (menos para las ciudades sobre las que recayó el juicio de Dios debido a sus aberraciones); cuando los soldados hebreos sitiaban una ciudad primero ofrecían la paz, y si los ciudadanos la rechazaban, entonces la conquistaban y en el asedio, tenían prohibido el talar árboles sanos que produjeran frutos. Así también, si un soldado israelita se fijaba en una de las cautivas, debía dejar que llorara a los suyos por un mes, y luego la tomaría por mujer.
 
     Todas estas leyes eran impensables para las naciones e imperios contemporáneos al Israel del A. T. que eran conocidos por la crueldad que mostraban al conquistar una ciudad tanto con sus habitantes, como con sus huertos, árboles, pozos… arrasaban todo. Además, por ejemplo, ninguno de estos ejércitos permitiría nunca que se fueran libremente aquellos de sus soldados que sintieran desfallecer de miedo antes de la batalla.
 
     ¿A qué viene toda esta introducción?, viene a que hoy vamos a contar la historia de un soldado de Israel, que vivió sobre el año 1000 a. d. C., un héroe que se ganó el derecho de figurar para siempre en la lista de los soldados más valientes del ejército del rey David, en esta lista encontramos su nombre, en 2ª Samuel 23:29.
 
     Urías heteo o hitita ¿quiénes eran los hititas?. El imperio hitita fue uno de los más importantes de la antigüedad, aunque en la época en la que se desarrolla nuestra historia, ya no existía como tal imperio, tan sólo sobrevivían algunas comunidades en la tierra prometida y algunas ciudades-estado en regiones cercanas al Eúfrates al norte de Israel. Eran hombres duros, montañeros y en cuanto a las creencias religiosas, la religión hitita era conocida como la religión de los mil dioses, debido al gran número de divinidades a las que adoraban. Así pues Urías fue un extranjero que abandonó a su pueblo y a sus dioses para unirse a los escuadrones del Dios de Israel.
 
     Su historia la encontramos en 2ª de Samuel cap. 11. Es una historia conocida, sobretodo, porque cuenta el pecado, la caída de ese gran rey que fue David. Pero hoy nos vamos en centrar en Urías para ver qué podemos aprender, y para recordar la historia, es preciso leer los vers. 1 al 16.

 
 
     Se cree que David tendría unos 50 años en el momento en que transcurre esta historia, hasta este momento David había puesto su confianza en Dios y el Señor lo había llevado de victoria en victoria.
Pero esta vez decidió no salir al frente de su ejército como acostumbraba. Se quedó en palacio, fue tentado y cayó. Cuando supo que Betsabé quedó embarazada, quiso tapar su pecado y mandó a Joab que le enviara a Urías a informarle sobre la guerra. El plan era que Urías durmiera con su mujer y así nadie se enteraría de lo sucedido.
 
     Así pues, el soldado se presentó ante David y le dio las noticias correspondientes sobre el estado del ejército y la batalla y el rey le despidió ordenándole que se fuera a su casa. Mas él se quedó a las puertas de palacio con la guardia real.
 
     ¿Por qué no bajó Urias a su casa?, ¿acaso no amaba a su mujer? Todo lo contrario, en el cap. 12 cuando el profeta Natán amonesta a David por lo que éste hizo, usa el siguiente ejemplo (leer cap 12:1-4) que nos muestra con qué cariño Urías cuidaba de su mujer.
 
     La respuesta a la pregunta la tenemos de la boca del propio Urías: cuando David se enteró de lo ocurrido, le preguntó el por qué no había bajado a su casa y Urías le respondió que tanto el Arca como sus jefes y compañeros estaban acampados bajo suelo raso y él no podía ir a las comodidades de su casa pensando en ellos, sin olvidar, pienso yo, lo que vimos en la introducción sobre las leyes de castidad que tenían que guardar los soldados de Israel.
 
     Pienso que estas palabras penetrarían como puñales en la conciencia y el corazón de David, porque sabía muy bien de lo que hablaba Urías. David conocía a Urías dice 1ª Crónicas 11:10 refiriéndose a los valientes de su ejército: “ éstos eran los soldados más sobresalientes, que le dieron su apoyo en su reinado y que en unión de todos los israelitas le hicieron rey”. Urías llevaba años sirviendo a David era oficial de su ejército y seguramente habría compartido con el rey muchas noches al raso, junto a una fogata, en los campamentos, antes incluso de que David fuera rey.

      Además, es importante mencionar, como Urías nombra en primer lugar al Arca Sagrada. Ésta era muy importante para los judíos, ya que el Señor había mostrado muchas veces su poder a través de ella. David mismo adoraba danzando delante de todo el pueblo, cuando, tras un primer intento fallido, consiguió trasladar el Arca a Jerusalen. Por eso estas palabras seguro penetraron hasta el mismo alma de David.
 
      David fue un gran hombre con un gran corazón que era del agrado del Señor, pero en esta ocasión seguía empecinado en ocultar lo que había hecho, por eso le dijo al hitita que se quedara un día más, lo emborrachó y lo volvió a mandar a su casa, pero Urías volvió a quedarse a las puertas de palacio. Así pues, David, viendo que su plan había fracasado debido a la honestidad de su oficial, decidió quitarlo de en medio utilizando para ello la mano de sus enemigos, mandó una carta a Joab, mandándole que pusiera a Urías en lo más reñido de la batalla y que luego se apartaran de él para que muriera. Y encima mandó la carta por medio del mismo Urías, porque le conocía y sabía que jamás la abriría ni la leería.

 
 
     Joab obedeció al rey, puso a Urías en el lugar donde sabía, había hombres valientes, en lo más reñido de la batalla, Joab también sabía que Urías no retrocedería, y así en un momento dado murió. La descripción exacta de lo que pasó figura en el vers. 23. En el cap. siguiente vemos como David reconoce su pecado tras ser amonestado por Natán y como Dios lo castiga y lo restaura, pero eso es otra historia.
 
     He sacado varias aplicaciones para mi vida, de todo lo que hemos hablado. Las comparto por si a alguien les pueden venir bien:
 
1ª Al igual que los soldados israelitas tenían el mandato de ser soldados diferentes, nosotros debemos de tener, igualmente, un comportamiento diferente al de los incrédulos. Eso no quita de que, aunque personalmente pasemos por alto ofensas hacia nuestra persona, defendamos con valor a nuestros hijos, a nuestra familia ante los problemas que puedan surgir en este mundo sin principios.
2ª Debemos implicarnos con el Señor y con nuestros hermanos de la misma manera que Urías lo hacía. Si la iglesia lucha por el reino de Dios, nosotros no debemos quedarnos sentados en nuestras casas, sino de acuerdo a los dones que cada uno tiene, arrimar el hombro.
3ª Al igual que David confiaba en que Urías no iba a abrir la carta que lo condenaba, porque conocía su honestidad, nosotros debemos aspirar a que se reconozca nuestra integridad delante de los que nos rodean.
4ª Urías no retrocedía ante los enemigos por más fieros que éstos fueran. De la misma forma no debemos achicarnos ante las pruebas y las batallas que nos vengan porque sabemos que Dios está de nuestro lado.
5ª No hacer como Joab, que obedeció una orden del rey sabiendo que iba en contra de la voluntad de Dios. Debemos de poner los mandatos de Dios por delante de los mandatos de los hombres, ya sea en los trabajos, en los estudios o en cualquier otro ámbito de la vida.
 
     Espero que el ejemplo del soldado valiente, que le dio el derecho de figurar en la genealogía del Salvador (Mateo 1:6),  nos sea de utilidad a la hora de librar las batallas espirituales que nos quedan. Saludos.